abcd
Poeta adicto al portal
Él, es también una barra, el cuello de un bar,
es un cuerpo de rubias promesas.
Él es un mapa de calles desiertas,
de prisiones, de horas para nunca volver.
Él, se acuesta en nortes sin cruz,
camina despacio, odia respirar al revés.
Come mucho, piensa en póker,
y sabe, aunque olvida jugar al ajedrez.
Él es mío, él soy yo.
La agonía es beso de alcohol herido,
todas las puertas son esqueletos de mujeres sin vida.
A todo el mundo, él, les grita asesinos,
por todo el mundo, él muere un poquito
si es que lee el diario,
si es que recuerda como morir en pie.
Él se parece a un zapato
y es un pájaro azul en un paisaje de manos.
Él llora si omite su biografía
y es un poco martes cuando es jueves,
y es un nido de Europa en el pañuelo de su madre.
Hay una hora exacta para dormir sin mirar la ventana,
el sueño, es una esperanza falsa,
que llama, que siempre acompaña.
No todo está tan perdido.
Él descansa, él mañana también llegará tarde.
es un cuerpo de rubias promesas.
Él es un mapa de calles desiertas,
de prisiones, de horas para nunca volver.
Él, se acuesta en nortes sin cruz,
camina despacio, odia respirar al revés.
Come mucho, piensa en póker,
y sabe, aunque olvida jugar al ajedrez.
Él es mío, él soy yo.
La agonía es beso de alcohol herido,
todas las puertas son esqueletos de mujeres sin vida.
A todo el mundo, él, les grita asesinos,
por todo el mundo, él muere un poquito
si es que lee el diario,
si es que recuerda como morir en pie.
Él se parece a un zapato
y es un pájaro azul en un paisaje de manos.
Él llora si omite su biografía
y es un poco martes cuando es jueves,
y es un nido de Europa en el pañuelo de su madre.
Hay una hora exacta para dormir sin mirar la ventana,
el sueño, es una esperanza falsa,
que llama, que siempre acompaña.
No todo está tan perdido.
Él descansa, él mañana también llegará tarde.