XAVIER LUNA T.
POETA RAPSODA
Ocaso
A la vista del Demiurgo,
sonríe tímido el lodo de tu suela
esperando hundirse entre dársenas,
para evitar morirse,
en los ojos del sol de medianoche.
Entre médanos van durmiendo
los ropajes de mi sombra,
mientras la tuya se aferra a mis cabellos
evitando ser picada,
por los escorpiones de la alfombra.
Los buitres muestran sus dientes
(afilados cuchillos buscando presa),
y tu pulquérrima osadía
se evapora en los hilos del tapete,
en el que puede verse
algunas grietas del tiempo
y una que otra colilla que hemos fumado.
La sangre corre en medio de tus llagas,
veloz se escapa entre mis dedos
cuando trato de apretar con torniquete
la herida que te abrió,
el ocaso de una tarde que se aleja.
A la vista del Demiurgo,
sonríe tímido el lodo de tu suela
esperando hundirse entre dársenas,
para evitar morirse,
en los ojos del sol de medianoche.
Entre médanos van durmiendo
los ropajes de mi sombra,
mientras la tuya se aferra a mis cabellos
evitando ser picada,
por los escorpiones de la alfombra.
Los buitres muestran sus dientes
(afilados cuchillos buscando presa),
y tu pulquérrima osadía
se evapora en los hilos del tapete,
en el que puede verse
algunas grietas del tiempo
y una que otra colilla que hemos fumado.
La sangre corre en medio de tus llagas,
veloz se escapa entre mis dedos
cuando trato de apretar con torniquete
la herida que te abrió,
el ocaso de una tarde que se aleja.