Pacodecáceres
Pacodecáceres
Si excluyo
el elixir de tu esencia,
que sigue impregnando
mis noches insomnes,
no queda, en mí,
ningún resquicio
de la persona que fui.
Todo está cumplido.
Camino, ausente,
entre miradas perdidas
que ignoran el desgaste
de este cuerpo que me viste
y, poco a poco
─arrastrando mi equipaje─,
me voy colocando
en la escalera de salida
de este tren
al que llamamos vida.
el elixir de tu esencia,
que sigue impregnando
mis noches insomnes,
no queda, en mí,
ningún resquicio
de la persona que fui.
Todo está cumplido.
Camino, ausente,
entre miradas perdidas
que ignoran el desgaste
de este cuerpo que me viste
y, poco a poco
─arrastrando mi equipaje─,
me voy colocando
en la escalera de salida
de este tren
al que llamamos vida.