Jcmch
Poeta veterano en el portal.
Ochocientas estaciones de invierno
en las costillas rasgadas, marcadas de sangre,
en una estela de noche y diáfanas tragedias.
Con miles de cuchillas en la garganta,
cantando y sonriendo en lo profundo del castillo,
mientras uno avanza sobre el fuego y los diamantes,
hasta que la luna muera derretida sobre el aire.
Viajando ahorcado al horizonte del abismo,
vestido de sábanas negras y olvido universal,
cayendo entre los murmullos ahogados de la Tierra,
olvidando la blanca luz de la soledad.
Dos demonios gigantes se alzan en la mazmorra,
con los corazones explotando en ráfagas de sangre,
y la sangre me chispa cínicamente en la cara
y el vómito escapa entre mis ojos desgarrados.
Una estatua blanca que me mira mientras cruzo el salón,
vestida de satén negro, ondeando al viento helado.
Ni un sonido entre las paredes manchadas de negro,
y un escándalo de miedo entre mis brazos.
en las costillas rasgadas, marcadas de sangre,
en una estela de noche y diáfanas tragedias.
Con miles de cuchillas en la garganta,
cantando y sonriendo en lo profundo del castillo,
mientras uno avanza sobre el fuego y los diamantes,
hasta que la luna muera derretida sobre el aire.
Viajando ahorcado al horizonte del abismo,
vestido de sábanas negras y olvido universal,
cayendo entre los murmullos ahogados de la Tierra,
olvidando la blanca luz de la soledad.
Dos demonios gigantes se alzan en la mazmorra,
con los corazones explotando en ráfagas de sangre,
y la sangre me chispa cínicamente en la cara
y el vómito escapa entre mis ojos desgarrados.
Una estatua blanca que me mira mientras cruzo el salón,
vestida de satén negro, ondeando al viento helado.
Ni un sonido entre las paredes manchadas de negro,
y un escándalo de miedo entre mis brazos.