Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Esa fría mañana de octubre
quedamos en inmenso silencio
solo se repetía tu nombre
en todo ese gigante vacío.
Empacaste tus sueños, decidida
a cruzar el atlántico y hacerlos realidad
siempre fue tu forma de vida
y aprendí en la distancia ver tu felicidad.
Nos dejaste diplomas suficientes
tus medallas de triunfos logrados
de los tiempos de escuela y recientes
reconocimientos universitarios.
Mi niña adorada, en este intento
estas líneas esperan tu regreso
pero quedo con el corazón contento
de decirte que tú eres mí primer verso.
Ay Madrid, Madrid
que cobijas a mi lucero
dile cuanto la quiero
y cuídala por mí.
________________________________________________ Víctor Andrés Ugaz Bermejo.
Dedico estas líneas a mi adorada hija, Cynthia Lorena; que desde hace tres años radica por estudios en la ciudad de Madrid, España. Te adoro una vida, ñata.