TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
OCURRE…
Voraces las ondeantes mariposas fecundas del alma,
se aperciben a morir en el intento vano de seguir al viento,
ocurre que ya no puedo olfatear tus huellas, no puedo
consumir tu sed, ni he visto donde los oscuros bosques
de tu espesura imberbe se perdieron.
Y vaga mi sensatez y llega donde nada existe, la aridez
del corazón callado y solitario aprehende cual rehén
a mi precipitado olvido.
Ya no hay paz, ya no hay sentidos; busco ahora un
camino sin uso, un refugio donde aprisionar mis
lágrimas siniestras que figuran unos surcos cristalinos
por donde se aleja mi alma matando al cuerpo,
antes habitado por la esperanza pues no había cabida
para la desilusión ni el desaliento.
12 de junio de 2011
Voraces las ondeantes mariposas fecundas del alma,
se aperciben a morir en el intento vano de seguir al viento,
ocurre que ya no puedo olfatear tus huellas, no puedo
consumir tu sed, ni he visto donde los oscuros bosques
de tu espesura imberbe se perdieron.
Y vaga mi sensatez y llega donde nada existe, la aridez
del corazón callado y solitario aprehende cual rehén
a mi precipitado olvido.
Ya no hay paz, ya no hay sentidos; busco ahora un
camino sin uso, un refugio donde aprisionar mis
lágrimas siniestras que figuran unos surcos cristalinos
por donde se aleja mi alma matando al cuerpo,
antes habitado por la esperanza pues no había cabida
para la desilusión ni el desaliento.
12 de junio de 2011