Oda a la escoba

Trislam Urenda

Poeta recién llegado
Autor: Trislam Urenda

Compañera inseparable del aseo,
te saludo en tu efímera existencia,
pues mereces un párrafo en el mundo
por ser flaca, mugrienta y hacendosa;
y si nadie te ha escrito un panegírico
por descuido, omisión o ingratitud,
lo haré yo, que te tengo simpatía,
talvez como un alivio a mi conciencia,
pues en más de una ocasión te he maltratado,
sobre el lomo de un perro o entre las llamas,
en mugroso lugar o como tranca,
y con cierta frecuencia pretendiendo
que seas arma blanca en la defensa
de mi pobre humanidad amenazada
por bandolero ruin, ratón o cucaracha.

De tu origen vegetal mejor ni hablemos,
tu cabello se forma de un arbusto
que tramposo se esconde entre los choclos
confundiéndose con mata de maíz;
mas su engaño no pasa de ser burdo
pues tan flacos como eres en tu vida
son su tallo, sus hojas y su fruto,
por lo cual debería ser muy bruto
quien osara confundirla con aquel.

Y por causa de su esbelta anatomía
edificio inestable
de elástica figura,
el viento la transforma en un juguete,
empujándola,
volteándola
moviéndola,
azotándola,
desgreñándola
y ladeándola
hasta hacerla morder polvo
y pelearse con todas sus vecinas.

Más, resiste el embate
y de ahí probablemente por asocie
con aquel que por beber pierde equilibrio,
se ha dado a aquel tu nombre: curagüilla.
El resto de tu cuerpo es un cilindro
de alongada extensión y breve talle,
que procede también, como tus ramas,
de algún ser vegetal
leñoso y seco.
Eres, en resumen, contubernio
de arbusto y árbol,
tronco florecido,
manoseado instrumento leal y dócil
que te arrastras al ritmo de las manos,
presidiendo los útiles de aseo.

Se ha tratado en mil formas de suplirte,
inventando instrumentos y herramientas
que puedan de algún modo reemplazarte,
cumplir tu noble fin y superarte,
que barran,
sacudan,
aspiren,
que soplen,
que limpien,
que pulan,
que saquen la mugre
con tanta eficacia
como sabes hacerlo sin reservas
en las manos expertas de sirvienta
o en las callosas de viejo barrendero.

Se han creado escobillones,
escobillas y escobajos,
estropajos y traperos
de variados materiales.
Han surgido enceradoras,
pulidoras que dan brillo
y aspiradoras del polvo;
pero todo ha sido en vano
pues ninguno aun ha logrado
desplazarte de tu sitio,
y continúas airosa
cumpliendo tu noble fin,
tanto en casa del ricacho
como del ultimo roto,
pues tu pericia es tan grande
para llegar a lugares
inaccesibles para otros,
que nadie ha osado olvidarte,
y aún sigues imbatible
ocupando tu sitial
de privilegio.

Se utiliza la escoba con soltura
en cuanto sitio existe un ser humano:
sea Australia, la China o Polinesia,
Portugal, Alemania o la Argentina,
en el gran rascacielos o en la calle,
en la corte de Windsor o en fabelas,
donde tu longevidad es abismante,
pues por el contrario de otros seres,
cuanto mayor confort tu ser rodea,
tanto menores suelen ser los años de tu sucia vida.

Y al darle punto final
a este estudio concienzudo,
solo me resta agregar
a guisa de corolario:
No creo errar al decir
que no existe en el planeta
persona que no te tenga
o que no te haya tenido;
pues a mi modo de ver
es posible que tú seas
la herramienta más usada,
vejada y vilipendiada
en este cochino mundo.

oooooooooooooo
 
Bienvenido, Trislam, buen inicio en el portal compartiendo esta divertida e interesante poesía que dedicas ingeniosamente a la escoba.

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Gracias por el elogio. Este poema es de 1992 y recibió mención honrosa en un concurso literario de la Municipalidad de Las Condes en octubre de 2008.
 

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