MiguelEsteban
ÚNICO
Fuentes corren
van perdiéndose
por jardines de muerte
serenas, azuladas,
cosechan sus gotas frías,
su bruma entre cipreses
que esculpen cuchillos
entre aullidos, soplidos,
sin dueño exhalan
sus lentos pasos de olvido, los pozos,
que encontraron su Inframundo
de los testigos silenciosos
que gritan las tierras
las grietas tiemblan,
lloran ríos las montañas,
adueña el musgo
la sangre de la piedra.
Fluye, brota, rompe,
quiebra su lágrima para ser transparente,
cristal, envoltura de sal,
niebla, nube y humedad,
caos de su misma esencia,
escultora de vidas pasajeras,
ramblas de sus caricias,
regadíos y sed de calizas,
acequias mares de sus cauces,
domada entera
pero siempre libre
en tus venas impredecible,
ánima de besos incesantes,
sed de cuerpos,
latido de grutas
infinidad de tu único sabor
saber a vida,
ser única, ser tú misma,
agua, agua oculta,
agua vista,
agua sin más que guarda a las muertes,
Airón de tus valles
escucha de los truenos tu anuncia.
El hielo inmortal de tu aliento.
El Castellano y Leannán-Sídhe
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