miniñaalejandra
Poeta recién llegado
¡Oh mi niña! en la noche más triste de mi vida,
abriste tus alas y volaste al cielo,
pero no fue para siempre,
yo te he visto volar en mis sueños,
mostrándome tú sonrisa cálida y tierna
como un beso mañanero,
y veo tu imagen y escenas de recuerdos vividos,
y dejo que mis pensamientos viajen contigo
al universo donde todo es posible,
donde tú sigues repartiendo amor, alegría, sabiduría.
¡Oh mi niña! y tomadas de la mano
volaremos por senderos imaginados en el ayer
y disfrutaremos de cada paisaje
que nos arrebató el desafuero de la vida,
y nos acompañarán un coro celestial de querubines
entonando sonatas de amor,
y escucharé tu voz, con un HOLA MAMI BENDICIÓN,
himno glorioso de tu propia esencia
que arropara y llenara de brillo mi devastada naturaleza,
y al último beso, no dado, guardado dentro de mi pecho,
le darás la orden de salir, cual niño travieso.
¡Oh mi niña! y cuando el alba asome su luz,
con pequeños pasos cada mañana,
tu recuerdo me acompañara,
y veré tu sonrisa dulce y tierna,
dándole animo a mi esencia
y seguiré escuchando tu voz
como una caricia que arropará mi alma
y el brillo de tus ojos, cual lucero radiante,
me iluminarán el camino sollozante, lleno de penurias,
salpicado de motas venturosas,y juguetonas,
y mariposas matizadas de colores impasibles y ardorosos
que ayudaran aliviar el costal de dolor
que cargare toda mi vida sobre mis hombros...
abriste tus alas y volaste al cielo,
pero no fue para siempre,
yo te he visto volar en mis sueños,
mostrándome tú sonrisa cálida y tierna
como un beso mañanero,
y veo tu imagen y escenas de recuerdos vividos,
y dejo que mis pensamientos viajen contigo
al universo donde todo es posible,
donde tú sigues repartiendo amor, alegría, sabiduría.
¡Oh mi niña! y tomadas de la mano
volaremos por senderos imaginados en el ayer
y disfrutaremos de cada paisaje
que nos arrebató el desafuero de la vida,
y nos acompañarán un coro celestial de querubines
entonando sonatas de amor,
y escucharé tu voz, con un HOLA MAMI BENDICIÓN,
himno glorioso de tu propia esencia
que arropara y llenara de brillo mi devastada naturaleza,
y al último beso, no dado, guardado dentro de mi pecho,
le darás la orden de salir, cual niño travieso.
¡Oh mi niña! y cuando el alba asome su luz,
con pequeños pasos cada mañana,
tu recuerdo me acompañara,
y veré tu sonrisa dulce y tierna,
dándole animo a mi esencia
y seguiré escuchando tu voz
como una caricia que arropará mi alma
y el brillo de tus ojos, cual lucero radiante,
me iluminarán el camino sollozante, lleno de penurias,
salpicado de motas venturosas,y juguetonas,
y mariposas matizadas de colores impasibles y ardorosos
que ayudaran aliviar el costal de dolor
que cargare toda mi vida sobre mis hombros...