charlie ía
tru váyolens
después del nica,
el acento más bonito de américa.
una chilena te atiende
diciéndote
al tiro te la traigo
y uno se queda en el borde de un limbo de quietud
esperando no se sabe si el disparo
o una cerveza que ilumine el cielo
de un soleado día de invierno en el sur.
la serenidad de las palabras
hace su nido
entre los huecos de los arces desnudos
la delicia de la carne
se combina con la tersura
de la palta hass cultivada cuidadosamente
que se derrite en la punta de la lengua,
bajo el acento del sur.
de la nada
apenas queda la textura
de una memoria comprobable
como las manos
dentro de los bolsillos calientes de la chaqueta,
como el placer de los sonidos
recitados al oído con acento chileno,
antes del momento en el que decidimos perdernos
entre los demás momentos acumulados
de la muchedumbre que no nos ve.
el acento más bonito de américa.
una chilena te atiende
diciéndote
al tiro te la traigo
y uno se queda en el borde de un limbo de quietud
esperando no se sabe si el disparo
o una cerveza que ilumine el cielo
de un soleado día de invierno en el sur.
la serenidad de las palabras
hace su nido
entre los huecos de los arces desnudos
la delicia de la carne
se combina con la tersura
de la palta hass cultivada cuidadosamente
que se derrite en la punta de la lengua,
bajo el acento del sur.
de la nada
apenas queda la textura
de una memoria comprobable
como las manos
dentro de los bolsillos calientes de la chaqueta,
como el placer de los sonidos
recitados al oído con acento chileno,
antes del momento en el que decidimos perdernos
entre los demás momentos acumulados
de la muchedumbre que no nos ve.