Josefina Baró
Poeta recién llegado
El invierno ha llegado
con su manto blanco y pesado
haciendo a todos tiritar
con su implacable aliento helado
Los techos de plata se cubren,
las golondrinas se marchan a otra estación,
mas sé que si tú me amas
tibio estará mi corazón.
Mis manos caliento al fuego
mientras la nieve va cayendo
parece que juega un juego
con la tormenta que está corriendo.
El aire se llena de pronto
de un aroma reconfortante:
castañas, avellanas y un toque de chocolate.
Te veo en la cocina,
trabajando en algo tentador
pero no es eso,
sino tu sonrisa,
lo que desvanece todo alrededor.
Voy a jugar afuera
con los copos de algodón.
Al salir tu me das un beso
que enciende calor en mi interior.
Al llegar el crepúsculo vuelvo
con los dientes ya temblando
y si tu me das un abrazo,
el frío voy olvidando.
A la noche ya nos juntamos
a ver algún dibujo animado
yo me siento genial;
es perfecto el tiempo invernal
con su manto blanco y pesado
haciendo a todos tiritar
con su implacable aliento helado
Los techos de plata se cubren,
las golondrinas se marchan a otra estación,
mas sé que si tú me amas
tibio estará mi corazón.
Mis manos caliento al fuego
mientras la nieve va cayendo
parece que juega un juego
con la tormenta que está corriendo.
El aire se llena de pronto
de un aroma reconfortante:
castañas, avellanas y un toque de chocolate.
Te veo en la cocina,
trabajando en algo tentador
pero no es eso,
sino tu sonrisa,
lo que desvanece todo alrededor.
Voy a jugar afuera
con los copos de algodón.
Al salir tu me das un beso
que enciende calor en mi interior.
Al llegar el crepúsculo vuelvo
con los dientes ya temblando
y si tu me das un abrazo,
el frío voy olvidando.
A la noche ya nos juntamos
a ver algún dibujo animado
yo me siento genial;
es perfecto el tiempo invernal