Es tan solo el principio de la incertidumbre.
Porque yo no soy yo, ni los otros reconocen
el plumaje, la sinfonía, el sol que crece. Cada
latido despierta las ondas del agua, mi voz gira
en el lamento de los conjuntos. No soy el número
que aguarda la inexactitud, soy la fiebre que
inventa su camino entre las fisuras del azar
-como un verbo que bajo el pretil sacude la noche-.
Todos los caminos son el camino que uno elige,
la búsqueda derrota al miedo hasta encontrar
el lago simple entre la armonía de los nenúfares
escarchados, el baile donde un coro anuncia la
nueva vida. Al fin, mi vida, que de repente estalla.
Porque yo no soy yo, ni los otros reconocen
el plumaje, la sinfonía, el sol que crece. Cada
latido despierta las ondas del agua, mi voz gira
en el lamento de los conjuntos. No soy el número
que aguarda la inexactitud, soy la fiebre que
inventa su camino entre las fisuras del azar
-como un verbo que bajo el pretil sacude la noche-.
Todos los caminos son el camino que uno elige,
la búsqueda derrota al miedo hasta encontrar
el lago simple entre la armonía de los nenúfares
escarchados, el baile donde un coro anuncia la
nueva vida. Al fin, mi vida, que de repente estalla.