Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
ODA AL RECUERDO DE ESOS DÍAS
A mi hermano Mario y a Manuel Lazo Meynard
Iluminada la mañana pero diezmada por su ejemplo
la magia de querer imitar al guerrillero
despertó en mí, sobre la rutina amanecida.
Allí estaban todos Ellos, -los Héroes-
en las páginas recientes de los hechos históricos,
con su propia luz cegando el miedo.
Cambié las luces de las discotecas
por libros clandestinos con ideas prohibidas.
Confirmé los rumores de su existencia,
me alimenté de sus sueños
y desvelaron mis horas la incertidumbre de su mirar.
Allí estaba Yo,
con el impúdico miedo y las traicioneras dudas,
todas esas emociones reflejadas en mi rostro
en busca de la serenidad del compromiso.
En nombre de Ellos, aprendí a pintar mis esperanzas
con consignas que intimidaban tormentas
a separar al enemigo con alfileres de colores
entre la multitud de rostros huraños.
Hizo eco en mi piel el grito insólito del poeta
que del miedo una gesta histórica labró:
¡Que se rinda tu madre! ¡Que se rinda tu madre!
Cuando lo rodeó el odio y la muerte, consumando el crimen.
Llené mis pulmones con el humo de fogatas callejeras,
aprendí a distinguir y asimilar en el insomnio de la espera;
el martilleó de un fusil calando el miedo del enemigo,
la pesada imagen de una mariposa
vestida de rojo y negro, rasgando su vuelo
en la realidad de la guerra,
posando sus colores en el blanco y negro de los hechos
iluminaron mis oscuros rincones
anunciando su muerte, retando el calibre de mi enojo.
Temblaron mis manos, mientras sostenían los secretos
de la bomba de contacto,
se me enterró en las uñas la tinta del mimeógrafo
con proclamas o poemas de denuncias.
Canté en auditorios universitarios,
la leyenda de los héroes,
grité: ¡Presenté!; cuando sus nombres fueron recordado.
Estudié con rifles de madera las posiciones de combate,
memoricé manuales que indicaban los vericuetos del como
armar, limpiar y desarmar, el sueño de poseer una carabina.
Juré envalentonado en la teoría,
que mi convicción era como una coraza
capaz de superar el miedo de la realidad,
hasta que el silbido de una bala anónima,
despedazo frente a mis ojos asustados,
los adoquines con los que intentábamos retener su avance
susurrando la verdadera fuerza y la capacidad de su odio.
Las manos sobraron para empuñar las armas
y llego la decepción por todos los frentes;
Armas para el pueblo;
era sola una consigna para envalentonar los ánimos.
El viejo rifle enfield, que me gané,
se encasquillo en los primeros momentos
del combate y le fallé, no me porte a la altura,
la intención de inmoral al héroe fue brumas borrascosas.
Encontré el miedo en el caos del combate.
Me tembló la voz, cuando pretendíamos acallar
con cantos y consignas
el martilleo de la dos metralla treinta enemiga.
Después de medir las fuerzas: dos camiones llenos de EEBI.*
El porte militar y el pertrecho de Ellos,
su agilidad para imprimir miedo,
nuestra fuerza para levantar barricadas y soñar victorias:
casi cien manos, pistolas, escopetas, molotov y bombas de
contacto, no podríamos retener su avance.
La realidad fue anunciada: ¡Repliegue!
Repliegue para consolidar posiciones
Fue la orden una bendición en medio del miedo;
-Los que tengan armas: repliegue hacia Acahüalinca.
Vos, y Vos, Y Vos, y Vos sin armas, se van a sus casas.
Esa fue la orden; ¡Operación cusuco!
Tengan cuidado con los orejas.
Desnudos quedamos, al salir de la oscuridad.
Ya nada podíamos hacer, la suerte estaba echada,
la posibilidad de luchar como los héroes fue sin remedio.
El enemigo, camuflado entre los rostros del pueblo;
sabía, quienes éramos,
quién habitaba detrás del rojo y el negro;
de quién fueron las manos que pintaron las paredes con consignas de
guerra en el barrio, o levantaron esperanzas y barricadas
intercambiando sueños por balas.
Desnudo quedamos, esperando de parte del enemigo
las retribuciones por lo actuado.
Ya no podíamos retener el secreto al margen de la luZ.
- EEBI: Fuerzas especiales de: La Escuela de Entrenamientos Básicos de Infantería.
Este poema, esta basado en una experiencia personal sobre hechos históricos recientes en mi País Nicaragua Junio-79.
(1978, 1979).
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