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Odas, agendas y apegos de las muertes

Yoe F. Santos

Poeta recién llegado
Odas, agendas y apegos de las muertes.

Fulgurar retiniano
con lo último amado
todas las frutas por rozar
todos los aromas por beber
el fagot a medio
recitar sus arpegios
la mesa sonámbula
repleta de quesos y
libros intactos


Paisajes colgados en la pared
de lo eterno
los muslos de la tarde
y su tibiez
las amantes áridas
y las llovidas de lunas


Cosmos pétreo y seducido
noche respirando
al ritmo jodedor
de las motos
los pasadizos secretos
donde nos desvestiamos
para erigirnos
en ángeles insomnes


Herencias pendientes
del péndulo
cabalgatas sin bridas
el papalote de lo eterno


Un tirar y crujir de dientes
cuando el aliento falta
a los poetas
y ensimismados en su nota
se abrazan a los amantes
del ritmo


Tiritar en medio de un viaje
con un solo boleto
y las cosas
y las iras
y las cítaras
y mirdangas
el punto de color
en la frente de la devota
las danzas frenéticas
hasta bienvenir la playa


Y todos los huecos
caminados
los tesoros del alpinismo
lucífugo
o los trastornos del sueño
y el dolor en las ingles
o los desgarramientos del alma


Y los cadáveres púberes
en los muros
y las hachas de guerra
y el rock sinfónico
y la mujer equilibrista
de la duda y la gloria
en su trapecio


Todas las heridas y cicatrices
de las ciudades
antes, durante y
después
de los bombardeos
su desgarramiento
paisajístico e inodoro
en los libros de historia
o en los tratados
sobre la histeria
el odio,
la mujer de sal
o la esquizofrenia
y las palabras
mojadas del sexo
en la sombra
entre el ir y el venir
y cerrar los ojos
a las noticias
los besos
los aniversarios
y a la canción preferida
por los duendes
en los parques
para cronopios


No subir ni bajar
por escaleras a tu puerta
ni quedarse pendientes
de la llamada
ni empaparse de fiebre
buscando la tibiez
de los cuerpos
inspirados por oscuridades
canastillas
aromas o meriendas


A ti muerte
que vienes con tu hermano
el odio
solo podré decirte
que para tomarte
esta copa de vino
conmigo
tendrás que hacer
más que el esfuerzo
acostumbrado
en "el asesinato como una de las bellas artes"
de De Quincy


Tendrás que ganar en un paro
de dados
mientras el tamborilero
aún de vacaciones
juega a las cartas
esparciendo su mirada
tras tu perfume
en los valles poblados
de imberbes despedazados


Y verás en las pupilas
de los gozadores
toda la dulce inocencia
de la libertad
y el desapego
como monedas corrientes
entre quienes ni te temen
ni te maldicen
sino que se abren
paso entre tu swing
y tu guadaña
agilizan con ojos
cerrados
el salto gatuno
entre la taberna
y el sol
entre las pústulas del mundo
y sus secretos
haciendo de la vida
algo mas que sexo
carne
sueños
manifestaciones callejeras
horarios
o lamidas secretas
en los rincones
donde nunca llegó la luz
ni el vaho
de tus pasos.



Yoe F. Santos


Santiago de los Caballeros
5 Octubre, 2006
 
Odas, agendas y apegos de las muertes.

Fulgurar retiniano
con lo último amado
todas las frutas por rozar
todos los aromas por beber
el fagot a medio
recitar sus arpegios
la mesa sonámbula
repleta de quesos y
libros intactos


Paisajes colgados en la pared
de lo eterno
los muslos de la tarde
y su tibiez
las amantes áridas
y las llovidas de lunas


Cosmos pétreo y seducido
noche respirando
al ritmo jodedor
de las motos
los pasadizos secretos
donde nos desvestiamos
para erigirnos
en ángeles insomnes


Herencias pendientes
del péndulo
cabalgatas sin bridas
el papalote de lo eterno


Un tirar y crujir de dientes
cuando el aliento falta
a los poetas
y ensimismados en su nota
se abrazan a los amantes
del ritmo


Tiritar en medio de un viaje
con un solo boleto
y las cosas
y las iras
y las cítaras
y mirdangas
el punto de color
en la frente de la devota
las danzas frenéticas
hasta bienvenir la playa


Y todos los huecos
caminados
los tesoros del alpinismo
lucífugo
o los trastornos del sueño
y el dolor en las ingles
o los desgarramientos del alma


Y los cadáveres púberes
en los muros
y las hachas de guerra
y el rock sinfónico
y la mujer equilibrista
de la duda y la gloria
en su trapecio


Todas las heridas y cicatrices
de las ciudades
antes, durante y
después
de los bombardeos
su desgarramiento
paisajístico e inodoro
en los libros de historia
o en los tratados
sobre la histeria
el odio,
la mujer de sal
o la esquizofrenia
y las palabras
mojadas del sexo
en la sombra
entre el ir y el venir
y cerrar los ojos
a las noticias
los besos
los aniversarios
y a la canción preferida
por los duendes
en los parques
para cronopios


No subir ni bajar
por escaleras a tu puerta
ni quedarse pendientes
de la llamada
ni empaparse de fiebre
buscando la tibiez
de los cuerpos
inspirados por oscuridades
canastillas
aromas o meriendas


A ti muerte
que vienes con tu hermano
el odio
solo podré decirte
que para tomarte
esta copa de vino
conmigo
tendrás que hacer
más que el esfuerzo
acostumbrado
en "el asesinato como una de las bellas artes"
de De Quincy


Tendrás que ganar en un paro
de dados
mientras el tamborilero
aún de vacaciones
juega a las cartas
esparciendo su mirada
tras tu perfume
en los valles poblados
de imberbes despedazados


Y verás en las pupilas
de los gozadores
toda la dulce inocencia
de la libertad
y el desapego
como monedas corrientes
entre quienes ni te temen
ni te maldicen
sino que se abren
paso entre tu swing
y tu guadaña
agilizan con ojos
cerrados
el salto gatuno
entre la taberna
y el sol
entre las pústulas del mundo
y sus secretos
haciendo de la vida
algo mas que sexo
carne
sueños
manifestaciones callejeras
horarios
o lamidas secretas
en los rincones
donde nunca llegó la luz
ni el vaho
de tus pasos.



Yoe F. Santos


Santiago de los Caballeros
5 Octubre, 2006



Pese a que la muerte siempre haga..., la capacidad del hombre para dar vida y poner ilusión en cada cosa (por nimia que sea ) que hace supone en triunfo de la vida en su lucha por no desfallecer.

Me ha gustado, reflexivo, filosófico. Un beso.
 
Odas, agendas y apegos de las muertes.


Fulgurar retiniano
con lo último amado
todas las frutas por rozar
todos los aromas por beber
el fagot a medio
recitar sus arpegios
la mesa sonámbula
repleta de quesos y
libros intactos


Paisajes colgados en la pared
de lo eterno
los muslos de la tarde
y su tibiez
las amantes áridas
y las llovidas de lunas


Cosmos pétreo y seducido
noche respirando
al ritmo jodedor
de las motos
los pasadizos secretos
donde nos desvestiamos
para erigirnos
en ángeles insomnes


Herencias pendientes
del péndulo
cabalgatas sin bridas
el papalote de lo eterno


Un tirar y crujir de dientes
cuando el aliento falta
a los poetas
y ensimismados en su nota
se abrazan a los amantes
del ritmo


Tiritar en medio de un viaje
con un solo boleto
y las cosas
y las iras
y las cítaras
y mirdangas
el punto de color
en la frente de la devota
las danzas frenéticas
hasta bienvenir la playa


Y todos los huecos
caminados
los tesoros del alpinismo
lucífugo
o los trastornos del sueño
y el dolor en las ingles
o los desgarramientos del alma


Y los cadáveres púberes
en los muros
y las hachas de guerra
y el rock sinfónico
y la mujer equilibrista
de la duda y la gloria
en su trapecio


Todas las heridas y cicatrices
de las ciudades
antes, durante y
después
de los bombardeos
su desgarramiento
paisajístico e inodoro
en los libros de historia
o en los tratados
sobre la histeria
el odio,
la mujer de sal
o la esquizofrenia
y las palabras
mojadas del sexo
en la sombra
entre el ir y el venir
y cerrar los ojos
a las noticias
los besos
los aniversarios
y a la canción preferida
por los duendes
en los parques
para cronopios


No subir ni bajar
por escaleras a tu puerta
ni quedarse pendientes
de la llamada
ni empaparse de fiebre
buscando la tibiez
de los cuerpos
inspirados por oscuridades
canastillas
aromas o meriendas


A ti muerte
que vienes con tu hermano
el odio
solo podré decirte
que para tomarte
esta copa de vino
conmigo
tendrás que hacer
más que el esfuerzo
acostumbrado
en "el asesinato como una de las bellas artes"
de De Quincy


Tendrás que ganar en un paro
de dados
mientras el tamborilero
aún de vacaciones
juega a las cartas
esparciendo su mirada
tras tu perfume
en los valles poblados
de imberbes despedazados


Y verás en las pupilas
de los gozadores
toda la dulce inocencia
de la libertad
y el desapego
como monedas corrientes
entre quienes ni te temen
ni te maldicen
sino que se abren
paso entre tu swing
y tu guadaña
agilizan con ojos
cerrados
el salto gatuno
entre la taberna
y el sol
entre las pústulas del mundo
y sus secretos
haciendo de la vida
algo mas que sexo
carne
sueños
manifestaciones callejeras
horarios
o lamidas secretas
en los rincones
donde nunca llegó la luz
ni el vaho
de tus pasos.



Yoe F. Santos


Santiago de los Caballeros

5 Octubre, 2006



Magnificos versos: Dibujados con una historia de personas, que viven, muren luchan y se returcen en una agonía de la vida. La música, las motos,las playas y todas esa figuras, hacen transportar al lector hasta los lugares que dibujas con tu pluma. me ha encantado.Un saludo*Coral*
 



POEMA RECOMENDADO
07/10/06

rosa%20blanca.jpg


FELICIDADES


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