ODIO A CUPIDO
Hasta mi estancia dormida
llegan rumores, la brisa
los trae despacio, sin prisa
tórnanse, sus ecos, vida.
En la mente adormecida
su melodía resuena,
el alma entera se llena
de perfumada dulzura
iluminando la oscura
estancia una voz serena.
Mas al despertar compruebo
lo absurdo de mi presente,
de un amor inconsecuente
brota la esencia que bebo.
Estrujar la mente debo,
olvidar su intolerancia
ante la tímida instancia
al ofrecerle mi amor.
Su gesto lleno de horror
me mostró su repugnancia.
Así va el ciego Cupido
destrozando corazones,
reparte los aguijones
de sus dardos al descuido.
Su flechazo preferido
es el que da al inocente
insuflando amor ardiente
sin ningún discernimiento
del debido complemento
para tan fuerte corriente.
Odio sentirme atrapado
por comezón tan horrible
resultándome imposible
salir del desaguisado.
Cupido me ha inoculado
amor ¿Para qué lo quiero
si aquella a quien yo venero
desprecia mi adoración?
Impregnado de aflicción
en mi angustia persevero.
Hasta mi estancia dormida
llegan rumores, la brisa
los trae despacio, sin prisa
tórnanse, sus ecos, vida.
En la mente adormecida
su melodía resuena,
el alma entera se llena
de perfumada dulzura
iluminando la oscura
estancia una voz serena.
Mas al despertar compruebo
lo absurdo de mi presente,
de un amor inconsecuente
brota la esencia que bebo.
Estrujar la mente debo,
olvidar su intolerancia
ante la tímida instancia
al ofrecerle mi amor.
Su gesto lleno de horror
me mostró su repugnancia.
Así va el ciego Cupido
destrozando corazones,
reparte los aguijones
de sus dardos al descuido.
Su flechazo preferido
es el que da al inocente
insuflando amor ardiente
sin ningún discernimiento
del debido complemento
para tan fuerte corriente.
Odio sentirme atrapado
por comezón tan horrible
resultándome imposible
salir del desaguisado.
Cupido me ha inoculado
amor ¿Para qué lo quiero
si aquella a quien yo venero
desprecia mi adoración?
Impregnado de aflicción
en mi angustia persevero.
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