neitanruiz
Poeta recién llegado
Odio la poesía
De los desgarros que quedan de un alma fétida brotó la prosa infeliz, lo mio va más de la mano con la tristeza, por que en esta noche negra los gatos maúllan y los ratones corren con miedo de estos, con un corazón podrido cuan raído vestigio de un habitante de la calle, escribo las desventuras de un poeta imaginario que no tiene suerte en el amor, mi realidad alterna en una isla donde las cosas resultaron diferentes y no soy el engañado inocente con más cuernos que el diablo, donde la ultima carta antes del rompimiento de una relación son estrofas que reposan en lo profundo de un estanque, aquella navaja no produjo el suicidio de este loco, muerto en vida desde mucho antes, adicto al sexo que le brindó el demoníaco corazón que traía aquella mujer, el terror de los colores que no conoce un ciego innato, con la melancolía de un hombre viejo que no aprovecho su juventud, es amigo del tiempo que asesina 60 segundos por minuto y cada año mata 365 días.
Odio la poesía feliz que me dedicaste, por esa metrica que traía sin sentido, sus rimas forzadas, los falsos sentimientos de esas bonitas palabras, la dudosa descripción de la desesperación que es capaz de sentir el alma, me demostraste lo falsa que puede llegar a ser la poesía pues cualquiera la puede escribir, pero la diferencia de la prosa es que sólo quien la escribe la puede sentir. Dudaré siempre de quien escriba poesía y más de quien la dedique, por que a lo mejor sólo es alguien que la usa como arma para arponear los corazones, atracarlos en su muelle, robarle sus velas y desaparecer como espejismo dejando un barco a la deriva.
De los desgarros que quedan de un alma fétida brotó la prosa infeliz, lo mio va más de la mano con la tristeza, por que en esta noche negra los gatos maúllan y los ratones corren con miedo de estos, con un corazón podrido cuan raído vestigio de un habitante de la calle, escribo las desventuras de un poeta imaginario que no tiene suerte en el amor, mi realidad alterna en una isla donde las cosas resultaron diferentes y no soy el engañado inocente con más cuernos que el diablo, donde la ultima carta antes del rompimiento de una relación son estrofas que reposan en lo profundo de un estanque, aquella navaja no produjo el suicidio de este loco, muerto en vida desde mucho antes, adicto al sexo que le brindó el demoníaco corazón que traía aquella mujer, el terror de los colores que no conoce un ciego innato, con la melancolía de un hombre viejo que no aprovecho su juventud, es amigo del tiempo que asesina 60 segundos por minuto y cada año mata 365 días.
Odio la poesía feliz que me dedicaste, por esa metrica que traía sin sentido, sus rimas forzadas, los falsos sentimientos de esas bonitas palabras, la dudosa descripción de la desesperación que es capaz de sentir el alma, me demostraste lo falsa que puede llegar a ser la poesía pues cualquiera la puede escribir, pero la diferencia de la prosa es que sólo quien la escribe la puede sentir. Dudaré siempre de quien escriba poesía y más de quien la dedique, por que a lo mejor sólo es alguien que la usa como arma para arponear los corazones, atracarlos en su muelle, robarle sus velas y desaparecer como espejismo dejando un barco a la deriva.