Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Tengo que gritar a mitad del día
que sigo vivo como una oruga,
esperando el lenguaje del mundo
con sus alas apocadas,
con sus alas apocadas,
yo aprendí
en los libros:
el murmullo,
en los libros:
el murmullo,
mi lengua
es un molino de Cervantes,
es un molino de Cervantes,
una cumbre inagotable de silencio,
equivocas trampas del sonido exterior.
Cuando aprendo a respirar
la tragedia,
la tragedia,
el talante de una geografía,
en la lengua del alma,
me sustenta...
en la lengua del alma,
me sustenta...
Soy un oficio desmesurado
que se torna doloroso,
que se torna doloroso,
con aquello que nunca
he conquistado.
he conquistado.
Hablo desde la tabla de la sangre,
realidades que vienen desde cualquier
enigma,
enigma,
cuando escribo desde lo elemental,
tal vez vencido
por la mala ocurrencia,
caigo desde el suelo
por la mala ocurrencia,
caigo desde el suelo
con aquellas sonoros versos
que gritan
que gritan
desde el aire y
me hacen poeta.
me hacen poeta.
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