frank_calle
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amanece,
y en cada nuevo día la vida se levanta.
Minuto a minuto el mundo gira,
y en cada rincón donde el Sol alumbra,
entra su luz por la ventana.
En cada nuevo día,
las calles del planeta se llenan de caminantes.
Transportes de todo tipo mueven multitudes.
y multitudes dan continuidad a su existencia,
cada mañana.
Las vidas siguen sus vidas,
las almas siguen sus almas,
los niños, ya no tan niños,
imitan a los adultos,
juegan a la guerra… y ganan.
Así es la vida del ciudadano común.
Unos trabajan de día
y muchos, demasiados quizás,
de madrugada.
Así nace día tras día la obra humana.
Vidas y almas
llenan las calles en cada mañana.
¿Y el poeta?
¿Qué hace el poeta?
Poetas somos todos, sin mediar palabra.
Ser poeta es un instante,
y en ese instante de suprema creación:
¡No lo interrumpan!
¡Detengan el tiempo!
¡Paren las batallas!
Simplemente está ante su destino:
O es poeta o no es nada.
Solo,
ajeno a la existencia de sí mismo,
viviendo y muriendo cada segundo,
cada día,
cada madrugada.
el poeta construye puentes,
derriba montañas,
ayuda a salvar vidas,
enseña en las escuelas,
viaja al cosmos
trabaja en su fábrica,
cuida de las flores,
dirige la Patria
o apasiona al público actuando
desde las tablas,
Poetas somos todos, por antonomasia.
Sin saberlo, nuestras vidas son poesía,
haciendo el amor o en una batalla.
Poesía y poeta cada día se levantan.
No importa la profesión que tenga;
el poeta nace de la nada,
gira con su mundo, minuto a minuto,
se inspira sin saber cómo,
y en ese instante de suprema creación,
nace el verso,
y verso a verso levanta clarinadas,
se desatan las tormentas,
la luz del Sol penetra por la ventana,
las almas siguen sus vidas,
las vidas siguen sus almas.
Frank (16 / abr /2018)
y en cada nuevo día la vida se levanta.
Minuto a minuto el mundo gira,
y en cada rincón donde el Sol alumbra,
entra su luz por la ventana.
En cada nuevo día,
las calles del planeta se llenan de caminantes.
Transportes de todo tipo mueven multitudes.
y multitudes dan continuidad a su existencia,
cada mañana.
Las vidas siguen sus vidas,
las almas siguen sus almas,
los niños, ya no tan niños,
imitan a los adultos,
juegan a la guerra… y ganan.
Así es la vida del ciudadano común.
Unos trabajan de día
y muchos, demasiados quizás,
de madrugada.
Así nace día tras día la obra humana.
Vidas y almas
llenan las calles en cada mañana.
¿Y el poeta?
¿Qué hace el poeta?
Poetas somos todos, sin mediar palabra.
Ser poeta es un instante,
y en ese instante de suprema creación:
¡No lo interrumpan!
¡Detengan el tiempo!
¡Paren las batallas!
Simplemente está ante su destino:
O es poeta o no es nada.
Solo,
ajeno a la existencia de sí mismo,
viviendo y muriendo cada segundo,
cada día,
cada madrugada.
el poeta construye puentes,
derriba montañas,
ayuda a salvar vidas,
enseña en las escuelas,
viaja al cosmos
trabaja en su fábrica,
cuida de las flores,
dirige la Patria
o apasiona al público actuando
desde las tablas,
Poetas somos todos, por antonomasia.
Sin saberlo, nuestras vidas son poesía,
haciendo el amor o en una batalla.
Poesía y poeta cada día se levantan.
No importa la profesión que tenga;
el poeta nace de la nada,
gira con su mundo, minuto a minuto,
se inspira sin saber cómo,
y en ese instante de suprema creación,
nace el verso,
y verso a verso levanta clarinadas,
se desatan las tormentas,
la luz del Sol penetra por la ventana,
las almas siguen sus vidas,
las vidas siguen sus almas.
Frank (16 / abr /2018)
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