Hermosas criaturas
que Dios creo
de belleza escultural
y precioso andar.
Unas con pecaminoso mirar
y otras con dulce hablar
igual nos enamoran
con una simple sonrisa y su mirar.
Preciosas mujeres
que refrescan nuestro mirar
y alegran nuestro pesar
con un simple cariño
conquistan nuestro imaginar.
Oh mujeres que
con su hermoso sentir
su belleza han de relucir,
no importa su caparazón,
es su interior
que con divina gracia
reluce en su exterior.
que Dios creo
de belleza escultural
y precioso andar.
Unas con pecaminoso mirar
y otras con dulce hablar
igual nos enamoran
con una simple sonrisa y su mirar.
Preciosas mujeres
que refrescan nuestro mirar
y alegran nuestro pesar
con un simple cariño
conquistan nuestro imaginar.
Oh mujeres que
con su hermoso sentir
su belleza han de relucir,
no importa su caparazón,
es su interior
que con divina gracia
reluce en su exterior.