alvarezyure
Poeta adicto al portal
Hoy que han pasado los años y recuerdo yo esos dias
tranquilo con mi nostalgia comenzaré el arduo trabajo
de ir sanando mis heridas.
Mi cielo azul estrellado, con su solitaria estrella,
mi blanca montaña hermana, mi copihue enamorado,
mi tierra mi dulce tierra.
Mi cielo azul estrellado, que en un momento se borró,
hoy se va tornando claro, hoy poco a poco sale el sol.
Gritaste al oído de todos ¡Soy el odio! ¡Y mando yo!
que hasta el cielo lo escuchó, y de rodillas me pusiste
en ese tu paraíso, el de las cuatro paredes,
y como eterno suplicio, quisiste horadar mis sienes.
Querías hacerme volar teniendo mis manos atadas,
y rasgaste hasta mi alma queriendo sacarme alas.
Mi tierra mi dulce tierra
mi alta montaña blanca
mi copihue enamorado
mi estrella solitaria.
Dijiste: "¡Cava profundo!, ¡De mi no esperes nada!".
Y yo solo repetía: "Pero si no tengo azada"
Si no me tenías temor ¿Porqué mis manos atadas?
Si más peligrosa era la sonrisa de mi cara.
¡Oh tierra mi dulce tierra! ¡Oh mi montaña nevada!.
Cuatro larvas para el norte enjauladas en el alma,
lanzados al desierto donde quema la montaña.
¡Oh mi tierra mi dulce tierra! Mi copihue enamorado.
Perdido en ese bosque de costras de sal rasgadas,
quemando el sol por el día hirviendo mis entrañas,
la noche que yo esperaba la noche tan deseada,
cubría mi entero cuerpo y me congelaba el alma.
¡Oh mi tierra mi dulce tierra! ¡Oh mi montaña nevada!
Hoy que han pasado los años y recuerdo yo esos días,
cuando alzo los ojos al cielo, al cielo azul estrellado,
una solitaria estrella le besa, su copihue enamorado.
tranquilo con mi nostalgia comenzaré el arduo trabajo
de ir sanando mis heridas.
Mi cielo azul estrellado, con su solitaria estrella,
mi blanca montaña hermana, mi copihue enamorado,
mi tierra mi dulce tierra.
Mi cielo azul estrellado, que en un momento se borró,
hoy se va tornando claro, hoy poco a poco sale el sol.
Gritaste al oído de todos ¡Soy el odio! ¡Y mando yo!
que hasta el cielo lo escuchó, y de rodillas me pusiste
en ese tu paraíso, el de las cuatro paredes,
y como eterno suplicio, quisiste horadar mis sienes.
Querías hacerme volar teniendo mis manos atadas,
y rasgaste hasta mi alma queriendo sacarme alas.
Mi tierra mi dulce tierra
mi alta montaña blanca
mi copihue enamorado
mi estrella solitaria.
Dijiste: "¡Cava profundo!, ¡De mi no esperes nada!".
Y yo solo repetía: "Pero si no tengo azada"
Si no me tenías temor ¿Porqué mis manos atadas?
Si más peligrosa era la sonrisa de mi cara.
¡Oh tierra mi dulce tierra! ¡Oh mi montaña nevada!.
Cuatro larvas para el norte enjauladas en el alma,
lanzados al desierto donde quema la montaña.
¡Oh mi tierra mi dulce tierra! Mi copihue enamorado.
Perdido en ese bosque de costras de sal rasgadas,
quemando el sol por el día hirviendo mis entrañas,
la noche que yo esperaba la noche tan deseada,
cubría mi entero cuerpo y me congelaba el alma.
¡Oh mi tierra mi dulce tierra! ¡Oh mi montaña nevada!
Hoy que han pasado los años y recuerdo yo esos días,
cuando alzo los ojos al cielo, al cielo azul estrellado,
una solitaria estrella le besa, su copihue enamorado.