secutor
Poeta recién llegado
Déjame entrar ojos de luna llena,
en tus labios de flor, de madre selva.
Déjame que penetre y jamás vuelva
a escapar de este canto de sirena.
Permite amor que esta, mi dulce pena,
en tus caricias albas se disuelva.
Que la desnuda piel, cual manto envuelva
el lóbrego ondular de tu melena.
Deja que así el alba que pronto nace,
piel contra piel unidos pueda hallarnos.
Que de lujuria el cielo se disfrace.
Y quien se atreva y pueda condenarnos,
que se levante, injurie y amenace.
¿Acaso no nacimos para amarnos?
en tus labios de flor, de madre selva.
Déjame que penetre y jamás vuelva
a escapar de este canto de sirena.
Permite amor que esta, mi dulce pena,
en tus caricias albas se disuelva.
Que la desnuda piel, cual manto envuelva
el lóbrego ondular de tu melena.
Deja que así el alba que pronto nace,
piel contra piel unidos pueda hallarnos.
Que de lujuria el cielo se disfrace.
Y quien se atreva y pueda condenarnos,
que se levante, injurie y amenace.
¿Acaso no nacimos para amarnos?
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