yo el peregrino
Poeta recién llegado
Un imperfecto silencio se apodero de la noche,
cuando el tren perdió su ruido hundiéndose en la oscura inmensidad,
acechado por las cañas que crecen al costado de la vía.
Un imperfecto silencio, silencio ultrajado por una jauría de perros
ladrándole quien sabe a que o a quien a esa hora de la madrugada.
Serian las 4 o 5 de la mañana, no lo recuerdo, es mas, ahora que lo pienso,
no se si me despertó el ruido del tren, los ladridos, o el conjunto,
o si fueron los ojos de perro azul del cuento de Márquez.
Seria el perro azul el líder de la rebelión de los perros?
No, Márquez describía a una mujer,
Una mujer con ojos de perro, serian azules los ojos de la mujer?
Seria una mujer perro,? O en el mejor de los casos, seria una perra mujer?
_ entiéndase por perra mujer, a mala mujer_
que le habría roto el corazón a Márquez con sus ojos azules?
Estaré despierto,?
Debo estar soñando todavía.
En un rincón, veo a Nabo, parece un ángel el morenazo,
Viste de blanco de pies a cabeza, sombrero blanco,
camisa y saco, blancos, pantalón, blanco, zapatos, blancos.
Y la sonrisa! La sonrisa blanca!
En un rincón veo a Nabo. Y desde algún lado llega la maravillosa voz,
una voz angelical llamando a Nabo. Nabo
Nabo sonríe con su perfecta sonrisa blanca.
La niña muda, aquella que solo aprendiera una palabra,
- la misma niña de García Márquez- llama a Nabo.
Y Nabo sonríe, toma su mano y ambos se esfuman, desaparecen.
Pienso muy seriamente decirle a Cris que pare con estos cuentos, si, muy seriamente
Cuando vuelvo a oír la voz maravillosa.
**-Creo que me voy a enfriar, esta debe ser una ciudad helada.-
La niña muda, ya no era niña ni era muda,
Pero no tenia forma de perro, era una mujer corriente, normal,
Desvestida y calentándose las manos con las llamas del velador.
Tampoco tenia ojos de perro, sino, mas bien, su mirada era felina y no eran azules sus ojos.
Tenia unos hermosos ojos negros azabache, mucho mas negros,
que el negro Nabo.
Nabo, que no recordaría mañana la frase con que debía encontrarla, que no recordaría las palabras que el mismo había inventado hacia ya siglos,
Para rescatar a la niña muda y rescatarse a si mismo de los 15 años que había dormido cuando aquel caballo
Pero ahora se amarían, se harían el amor con la furia y la simpleza de los seres olvidados, se harían el amor como dos Ángeles de luz, o dos demonios desterrados,
Ahora, solo se amarían
No se si me despertó el tren, no se si fueron los perros ladrando quien sabe a que o a quien, pero de pronto me encontré escribiendo en mi cuaderno, como ella lo hacia en todos lados, ojos de perro azul
de pronto me encontré pensando,
en el imperfecto silencio de la noche,
ojos de perro azul
ojos de perro azul
Démian.
Démian.