Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
A ese par de estiletes tintos en bruno café,
que incisivos, penetran mis yerros
con coraza de aciertos, como endeble papel.
A esos ojos indómitos a no ser
a puro amor y afán, cómo los respeto
cuando caen en su balanza, mi mentira
a medias y mi verdad, verdad.
A esos ojos sonrientes por poquita cosa,
destellantes de ternura natural,
vertientes de melosa caricia, cómo los amo
profeta yo, de su infinidad.
A esos ojos de los que derrocho fulgores:
si lloran, si los veo llorar, cómo me desarman.
Tanto, que los prefiero guerreros;
paladines de nuestra paz.
A tus ojos, mocita.
©Juan Oriental
que incisivos, penetran mis yerros
con coraza de aciertos, como endeble papel.
A esos ojos indómitos a no ser
a puro amor y afán, cómo los respeto
cuando caen en su balanza, mi mentira
a medias y mi verdad, verdad.
A esos ojos sonrientes por poquita cosa,
destellantes de ternura natural,
vertientes de melosa caricia, cómo los amo
profeta yo, de su infinidad.
A esos ojos de los que derrocho fulgores:
si lloran, si los veo llorar, cómo me desarman.
Tanto, que los prefiero guerreros;
paladines de nuestra paz.
A tus ojos, mocita.
©Juan Oriental
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