• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Ojos otoñales

Abraham Ferreira Khalil

Poeta recién llegado
Añoro la sorpresa del otoño
y más aún esos ojos lunares
que en él me desafían
y mi pulso pervierten.

No sé cuándo llegaron sus miradas,
si con la luz pendiente en la hojarasca
o con la voz sentida
desde sus nubarrones.

Sólo sé que he aspirado a disolverme
en ellos y un prodigio inusitado
me invadió. Pero ahora
se han perdido y me he perdido.

Esos ojos lunares mis praderas
contemplan. En su ruina el recocijo
se extiende, cobra impulso
y vence mis instintos.

Añoro su sorpresa y ese otoño
que insiste en penetrarlos, arrogante
arquero de las lluvias,
noctámbulo y lascivo.

Siempre os presiento, ojos otoñales,
desvirtuando la calma del que os ama
y entregaría un ciclo
de su vida por veros.

Siempre os presiento, más crepusculares
que mi ocaso. Quizás hayáis partido;
tal vez seguís pendientes
de que la tarde insista

en guiarme a un laberinto prodigioso.
Tal vez seáis vosotros el recinto
diabólico y mortífero
que a mí me vivifique.
 
una manera muy hermosa de ahondar con su poema, saludos
Añoro la sorpresa del otoño
y más aún esos ojos lunares
que en él me desafían
y mi pulso pervierten.

No sé cuándo llegaron sus miradas,
si con la luz pendiente en la hojarasca
o con la voz sentida
desde sus nubarrones.

Sólo sé que he aspirado a disolverme
en ellos y un prodigio inusitado
me invadió. Pero ahora
se han perdido y me he perdido.

Esos ojos lunares mis praderas
contemplan. En su ruina el recocijo
se extiende, cobra impulso
y vence mis instintos.

Añoro su sorpresa y ese otoño
que insiste en penetrarlos, arrogante
arquero de las lluvias,
noctámbulo y lascivo.

Siempre os presiento, ojos otoñales,
desvirtuando la calma del que os ama
y entregaría un ciclo
de su vida por veros.

Siempre os presiento, más crepusculares
que mi ocaso. Quizás hayáis partido;
tal vez seguís pendientes
de que la tarde insista

en guiarme a un laberinto prodigioso.
Tal vez seáis vosotros el recinto
diabólico y mortífero
que a mí me vivifique.
 
Atrás
Arriba