Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
que ganas de no haber perdido
el verso aquel
en donde atesoré el final de tu mirada
-esa verde calma tan cálida de luz tan llena-
para iluminar con ella ahora los rincones
donde vagan cual dolores los recuerdos
y tu partida
el dolor de tu partida
y entenderlos y sanar de ellos
y salir por fin de ti
pero para qué medio morir
sí ya sabemos que el juntar
de nuevo alguna vez nuestros caminos
no está en ti ni en la fuerza de mi mano
ni en el entender a cabalidad
las trampas del destino,
¿entonces para qué filosofar
si ambos sabemos
que la vida sabe más que uno?
creo que lo siento
pero hay veces que el destino se oscurece
sólo para que uno mismo lo ilumine
con ojos honestos
con esos que cargan valiente la mirada
que no se extravía
en los recovecos de ningún recuerdo.
Due® 18.7.10
el verso aquel
en donde atesoré el final de tu mirada
-esa verde calma tan cálida de luz tan llena-
para iluminar con ella ahora los rincones
donde vagan cual dolores los recuerdos
y tu partida
el dolor de tu partida
y entenderlos y sanar de ellos
y salir por fin de ti
pero para qué medio morir
sí ya sabemos que el juntar
de nuevo alguna vez nuestros caminos
no está en ti ni en la fuerza de mi mano
ni en el entender a cabalidad
las trampas del destino,
¿entonces para qué filosofar
si ambos sabemos
que la vida sabe más que uno?
creo que lo siento
pero hay veces que el destino se oscurece
sólo para que uno mismo lo ilumine
con ojos honestos
con esos que cargan valiente la mirada
que no se extravía
en los recovecos de ningún recuerdo.
Due® 18.7.10
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