Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ola
A qué sabrá tu boca ahora que tus labios
se han madurado trastocándose de flor en fruto,
a qué sabrá tu nuca otrora nido de mis perversiones
ahora que el cabello es corto y le faltan los rulos
que se adueñaron de mis dedos cual serpiente
a la que desde antes, hasta ahora
adora cada una de mis emociones,
a qué sabrán las carnes que cubren cual divino
sueño esa delgadez en donde estoy seguro se
quedo perdido todo el deseo de mis besos,
mirada de aceituna, a qué sabrán tus dedos
en mi boca limpiando el rastro de la tuya
que me acosa cada noche como esta
en que la luna es una carnada cual ombligo
cual navaja
como labios donde asoman tu sonrisa
y tu voz azul de cielo
y trueno y de borrascas
y tus dientes lindos blancos de granizo,
a qué sabrán ahora tus piernas como enredaderas
asiéndose a las mías y tu cuerpo entero haciéndose
a la mar sobre mi carne que te espera como ola,
como siempre, como antes.
Due 31.9.11 en una tarde en la que hasta el calor se ha cansado de esperarle y refresca su piel con la humedad de otras nubes de paso…
.
A qué sabrá tu boca ahora que tus labios
se han madurado trastocándose de flor en fruto,
a qué sabrá tu nuca otrora nido de mis perversiones
ahora que el cabello es corto y le faltan los rulos
que se adueñaron de mis dedos cual serpiente
a la que desde antes, hasta ahora
adora cada una de mis emociones,
a qué sabrán las carnes que cubren cual divino
sueño esa delgadez en donde estoy seguro se
quedo perdido todo el deseo de mis besos,
mirada de aceituna, a qué sabrán tus dedos
en mi boca limpiando el rastro de la tuya
que me acosa cada noche como esta
en que la luna es una carnada cual ombligo
cual navaja
como labios donde asoman tu sonrisa
y tu voz azul de cielo
y trueno y de borrascas
y tus dientes lindos blancos de granizo,
a qué sabrán ahora tus piernas como enredaderas
asiéndose a las mías y tu cuerpo entero haciéndose
a la mar sobre mi carne que te espera como ola,
como siempre, como antes.
Due 31.9.11 en una tarde en la que hasta el calor se ha cansado de esperarle y refresca su piel con la humedad de otras nubes de paso…
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