Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Olía a cerezas.
Ella siempre olía a cerezas.
Ella siempre olía a cerezas.
Sentía su fragancia en la distancia…
volaba su cabello con el viento
dejando aquella estela de perfume
que rápido llegaba hasta mi ser.
volaba su cabello con el viento
dejando aquella estela de perfume
que rápido llegaba hasta mi ser.
Un sábado maldito en la maleta
después de varios años de su aroma
dejé de percibir la misma esencia
que un marzo alguna tarde me tomó.
después de varios años de su aroma
dejé de percibir la misma esencia
que un marzo alguna tarde me tomó.
Dejé de respirar su fantasía,
mas no dejé jamás de amar su paso
que vino tantas noches por aquí.
mas no dejé jamás de amar su paso
que vino tantas noches por aquí.
Hoy muere el corazón y siente frío,
tal vez por el recuerdo de un tatuaje,
tal vez por extrañar algún color.
tal vez por el recuerdo de un tatuaje,
tal vez por extrañar algún color.
Lo cierto es que este amor
por marzo siempre olíä a cerezas…
de nombre gris y olíä a cerezas.
por marzo siempre olíä a cerezas…
de nombre gris y olíä a cerezas.
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