Eósforo
Poeta asiduo al portal
Olmedos y trigales
Nada me queda ya, nada me queda,
solo el vano que brota de tu ausencia
o la fugaz clepsidra sin clemencia
que me aleja de ti... en esta olmeda.
O puede que quizás todo suceda,
el principio o el fin de tu presencia,
que seas para mí reminisencia,
o que el silencio mío te transgreda.
No estoy seguro, siento que no veo,
pues la existencia es vacua y prematura
si la memoria rompe los umbrales.
En esta claridad soy tu Perseo,
el hombre sin cadenas que te cura,
la tierra que protege... tus trigales.
Nada me queda ya, nada me queda,
solo el vano que brota de tu ausencia
o la fugaz clepsidra sin clemencia
que me aleja de ti... en esta olmeda.
O puede que quizás todo suceda,
el principio o el fin de tu presencia,
que seas para mí reminisencia,
o que el silencio mío te transgreda.
No estoy seguro, siento que no veo,
pues la existencia es vacua y prematura
si la memoria rompe los umbrales.
En esta claridad soy tu Perseo,
el hombre sin cadenas que te cura,
la tierra que protege... tus trigales.
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