Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Sin el papel del odio
¿Qué gano,
la alegría,
una sonrisa, la sinfonía de
una tranquila inocencia?
¿La luz, las hojas y
flores de un día,
la canción
que llorará de risa en la boca?
Vengo a cambiar el resentimiento
por el perdón y a espolvorear,
con la voz fraterna,
una canción que no
se pierda en el tiempo.
Mi método es añadir,
al polvo de la tierra,
los valles fértiles de la magia,
cuando el horizonte se ilumine
con una descarga eléctrica en la noche,
serán sonidos o gestos claros
de fraternidad y paz.
Suave vibración,
durante la noche con el pensamiento
inmerso en el paisaje,
me despertaré para aprender a olvidar
las ofensas del pasado.
¿Qué gano,
la alegría,
una sonrisa, la sinfonía de
una tranquila inocencia?
¿La luz, las hojas y
flores de un día,
la canción
que llorará de risa en la boca?
Vengo a cambiar el resentimiento
por el perdón y a espolvorear,
con la voz fraterna,
una canción que no
se pierda en el tiempo.
Mi método es añadir,
al polvo de la tierra,
los valles fértiles de la magia,
cuando el horizonte se ilumine
con una descarga eléctrica en la noche,
serán sonidos o gestos claros
de fraternidad y paz.
Suave vibración,
durante la noche con el pensamiento
inmerso en el paisaje,
me despertaré para aprender a olvidar
las ofensas del pasado.
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