No necesitas ya mis buenos días,
tú, que pasas feliz también las noches.
Tus labios eran risas y sonrisas,
palabras al oído, y quizá un beso
casi apenas rozada la epidermis.
Tú ya no necesitas mis palabras
ensalzando tus ojos verde mar,
ni alabar tu figura venusina
bañada por las olas en la playa.
Dejaré en el olvido las palabras.
(c).-J.L.M.C.
tú, que pasas feliz también las noches.
Tus labios eran risas y sonrisas,
palabras al oído, y quizá un beso
casi apenas rozada la epidermis.
Tú ya no necesitas mis palabras
ensalzando tus ojos verde mar,
ni alabar tu figura venusina
bañada por las olas en la playa.
Dejaré en el olvido las palabras.
(c).-J.L.M.C.