OMAR INOFUENTE BELLIDO
Poeta fiel al portal
El cielo;
es la dueña de alfombras,
dueña de voces,
y de conciertos evaporados.
Allí donde las flores se tiñen más
en la época de la primavera.
En ese trono mítico,
donde las luces perforan,
y Los vacios cotidianos,
se hacen de andanzas lentas.
¡Dicen que el bien
te conduce al cielo promiscuo!
Cuánta pena me da ahora,
quedarme en esta habitación,
donde me ignoran siempre
y se olvidan de esta ciudad.
Olvidé aquel día,
e inventé el mundo sin estructuras,
donde el cielo no existiese,
para mi
y todos se hirieron.
Tan misteriosamente.
Tan misteriosamente.
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