Odisea
Poeta recién llegado
No hay seguridad ante el olvido,
incluso me pregunto por las mañanas
si los milagros de la vida sabrán que estoy aquí.
Mientras tanto mis ojos penden sobre una quietud,
que sin azares me calman en su preciosa y cálida supervivencia.
Mis latidos, aún frívolos, se jactan de hurgar por los recónditos
pasillos de la mente,
y es que impactado por tanta parsimonia,
que hasta he encontrado un corazón que late en agonía.
incluso me pregunto por las mañanas
si los milagros de la vida sabrán que estoy aquí.
Mientras tanto mis ojos penden sobre una quietud,
que sin azares me calman en su preciosa y cálida supervivencia.
Mis latidos, aún frívolos, se jactan de hurgar por los recónditos
pasillos de la mente,
y es que impactado por tanta parsimonia,
que hasta he encontrado un corazón que late en agonía.