Kazor
Poeta adicto al portal
He rebuscado entre tanta gente
para volver a verte,
para volver a ver tus labios y besarlos,
pero no recuerdo como hacerlo
tendras que volver a enseñarme.
Mañana volvere a buscarte
pues se me habrán olvidado tus labios,
su sabor a vino añejo
y tendre que aprender a saborearlos de nuevo.
He amado tanto tus ojos diamantinos
que han dejado los mios oscuros,
ahora que vuelvo a ver, tendrás que
volver a mirarme otra vez
pues ya no recuerdo su color.
Mañana volvere en la oscuridad,
pues se me habrá olvidado lo que es la luz
y tendrás que volver a mirarme y
regalarme el color de tus ojos.
He paseado por tus curvas tantas veces
que mis botas desgastadas se han cansado,
ahora ya no recuerdo lo que es caminar
tendrás que volver a enseñarme tu paisaje desnudo.
Mañana ya no podré levantarme,
no recordaré como vestir mis pies con sus botas
y por eso tendrás que volver a enseñarme
tus bosques y montañas para volver a caminar.
He disfrutado tanto de tu placer demoníaco
que mi alma anda entre cenizas,
ahora ya no recuerdo el calor,
tendrás que volver a abrazarme
y quemarme con tus senos.
Mañana volveré a tener frío
pues se me habrá olvidado el fuego,
tendrás que volver a enseñarme
tu cuerpo ardiente entre sábanas.
Eres la mujer de mis sueños
por eso recuerdo a diario
que siempre se enfada tu rostro
ante mi olvido voluntario.
para volver a verte,
para volver a ver tus labios y besarlos,
pero no recuerdo como hacerlo
tendras que volver a enseñarme.
Mañana volvere a buscarte
pues se me habrán olvidado tus labios,
su sabor a vino añejo
y tendre que aprender a saborearlos de nuevo.
He amado tanto tus ojos diamantinos
que han dejado los mios oscuros,
ahora que vuelvo a ver, tendrás que
volver a mirarme otra vez
pues ya no recuerdo su color.
Mañana volvere en la oscuridad,
pues se me habrá olvidado lo que es la luz
y tendrás que volver a mirarme y
regalarme el color de tus ojos.
He paseado por tus curvas tantas veces
que mis botas desgastadas se han cansado,
ahora ya no recuerdo lo que es caminar
tendrás que volver a enseñarme tu paisaje desnudo.
Mañana ya no podré levantarme,
no recordaré como vestir mis pies con sus botas
y por eso tendrás que volver a enseñarme
tus bosques y montañas para volver a caminar.
He disfrutado tanto de tu placer demoníaco
que mi alma anda entre cenizas,
ahora ya no recuerdo el calor,
tendrás que volver a abrazarme
y quemarme con tus senos.
Mañana volveré a tener frío
pues se me habrá olvidado el fuego,
tendrás que volver a enseñarme
tu cuerpo ardiente entre sábanas.
Eres la mujer de mis sueños
por eso recuerdo a diario
que siempre se enfada tu rostro
ante mi olvido voluntario.