Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Cercené los renglones de mis versos,
y a la sombra de una estrofa,
quise ponerle tu nombre al olvido...
A mi alrededor,
deslavazadas,
miles de palabras entonaban
las nupcias de sus letras
y en la estridencia de su letanía,
tan sólo una,
logró amarrar mi pluma a su latido.
A partir de ella,
las demás se engarzaron
en rosarios de tinta,
atropellando blancuras,
despedazando silencios...
Olvido...
Olvido que las noches
descerrajan mis sueños,
la hambruna de tus besos,
lo voraz de tu recuerdo.
Olvido el paroxismo de mi pecho
atesorando tus contados instantes.
Olvido que soy la pieza
de un puzle imposible
por más que amolde mi forma
al tiempo exiguo de tus pulsos.
Y en ese olvido,
libero al fin todo lo que,
ocultándose a tus ojos,
enlutaban en sal los míos.
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