Olvido

Juno

Poeta que considera el portal su segunda casa




Cercené los renglones de mis versos,
y a la sombra de una estrofa,
quise ponerle tu nombre al olvido...

A mi alrededor,
deslavazadas,
miles de palabras entonaban
las nupcias de sus letras
y en la estridencia de su letanía,
tan sólo una,
logró amarrar mi pluma a su latido.
A partir de ella,
las demás se engarzaron
en rosarios de tinta,
atropellando blancuras,
despedazando silencios...

Olvido...

Olvido que las noches
descerrajan mis sueños,
la hambruna de tus besos,
lo voraz de tu recuerdo.
Olvido el paroxismo de mi pecho
atesorando tus contados instantes.
Olvido que soy la pieza
de un puzle imposible
por más que amolde mi forma
al tiempo exiguo de tus pulsos.
Y en ese olvido,
libero al fin todo lo que,
ocultándose a tus ojos,
enlutaban en sal los míos.


 
Última edición:
Precioso este nostálgico poema que guarda detrás de su tristeza una esperanza latente, pues si se olvida lo que fue el polo del dolor de nuevo volverá a surgir la alegría de lo opuesto.
Me encanta como escribes.
Muchos besos.
 




Cercené los renglones de mis versos,
y a la sombra de una estrofa,
quise ponerle tu nombre al olvido...

A mi alrededor,
deslavazadas,
miles de palabras entonaban
las nupcias de sus letras
y en la estridencia de su letanía,
tan sólo una,
logró amarrar mi pluma a su latido.
A partir de ella,
las demás se engarzaron
en rosarios de tinta,
atropellando blancuras,
despedazando silencios...

Olvido...

Olvido que las noches
descerrajan mis sueños,
la hambruna de tus besos,
lo voraz de tu recuerdo.
Olvido el paroxismo de mi pecho
atesorando tus contados instantes.
Olvido que soy la pieza
de un puzle imposible
por más que amolde mi forma
al tiempo exiguo de tus pulsos.
Y en ese olvido,
libero al fin todo lo que,
ocultándose a tus ojos,
enlutaban en sal los míos.




La piedra olvido, la muralla se agiganta,
arena y grano de tierra que se amalgama
en silencio.
guardé tus promesas, entre sombras, en un cofre
sin llaves ni cerraduras, ¿para qué sellarlas?,
si a pesar de mis anhelos se romperán...

Melancólicos versos que se adueñan del latir, cada segundo de lectura se aferra y habita, no me deja ir. Es un hermoso poema, triste, pero bello. Saludos princesita!
 




Cercené los renglones de mis versos,
y a la sombra de una estrofa,
quise ponerle tu nombre al olvido...

A mi alrededor,
deslavazadas,
miles de palabras entonaban
las nupcias de sus letras
y en la estridencia de su letanía,
tan sólo una,
logró amarrar mi pluma a su latido.
A partir de ella,
las demás se engarzaron
en rosarios de tinta,
atropellando blancuras,
despedazando silencios...

Olvido...

Olvido que las noches
descerrajan mis sueños,
la hambruna de tus besos,
lo voraz de tu recuerdo.
Olvido el paroxismo de mi pecho
atesorando tus contados instantes.
Olvido que soy la pieza
de un puzle imposible
por más que amolde mi forma
al tiempo exiguo de tus pulsos.
Y en ese olvido,
libero al fin todo lo que,
ocultándose a tus ojos,
enlutaban en sal los míos.





No cabe duda que la pluma iba cargada de inspiracion llena de nostalgia y melancolia. Versos que llegan a lo mas profundo de uno hasta sentir el dolor mismo que has dejado en cada letra. Muchas gracias por compartir tan bella obra. Saludos :)
 




Cercené los renglones de mis versos,
y a la sombra de una estrofa,
quise ponerle tu nombre al olvido...

A mi alrededor,
deslavazadas,
miles de palabras entonaban
las nupcias de sus letras
y en la estridencia de su letanía,
tan sólo una,
logró amarrar mi pluma a su latido.
A partir de ella,
las demás se engarzaron
en rosarios de tinta,
atropellando blancuras,
despedazando silencios...

Olvido...

Olvido que las noches
descerrajan mis sueños,
la hambruna de tus besos,
lo voraz de tu recuerdo.
Olvido el paroxismo de mi pecho
atesorando tus contados instantes.
Olvido que soy la pieza
de un puzle imposible
por más que amolde mi forma
al tiempo exiguo de tus pulsos.
Y en ese olvido,
libero al fin todo lo que,
ocultándose a tus ojos,
enlutaban en sal los míos.





en un ambiente llovioso afuera de nuestros sentimientos y adentro, el frío del alma mojada por lagrimas del la indiferencia, buen tema

saludos
 




Cercené los renglones de mis versos,
y a la sombra de una estrofa,
quise ponerle tu nombre al olvido...

A mi alrededor,
deslavazadas,
miles de palabras entonaban
las nupcias de sus letras
y en la estridencia de su letanía,
tan sólo una,
logró amarrar mi pluma a su latido.
A partir de ella,
las demás se engarzaron
en rosarios de tinta,
atropellando blancuras,
despedazando silencios...

Olvido...

Olvido que las noches
descerrajan mis sueños,
la hambruna de tus besos,
lo voraz de tu recuerdo.
Olvido el paroxismo de mi pecho
atesorando tus contados instantes.
Olvido que soy la pieza
de un puzle imposible
por más que amolde mi forma
al tiempo exiguo de tus pulsos.
Y en ese olvido,
libero al fin todo lo que,
ocultándose a tus ojos,
enlutaban en sal los míos.


Amor fallido, belleza intensa que en el acecho flota en una necesidad
de atrapar la melancolia entre los sentidos. felicidades. luzyabsenta
 

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