Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
por qué será que cuando comienzo a olvidarte
me llegan tus abejas mensajeras con su perfume
de veneno y con su muerte inoportuna
aguijonan los recuerdos que de cuerdos no tenían nada,
y regreso a morir en la alevosía de la luz de luna nueva,
en el anzuelo curvo de su novilunio,
en la ausencia de tu voz que reverbera como eco
indestructible que rebota en los resortes
de la cama y mi neurosis,
en los humos, olores y colores que visten la cocina,
en el salvaje daño del cerebro y sus argucias,
en la dedicatoria de mi vida,
de mi cada noche,
de mi cada día,
en el amargo oscuro del café de las mañanas,
de mi cada vez que te intuía,
en la falta de inmensidad de las calles y avenidas,
en la estupidez de la seriedad de los poemas
que te escribí en la libreta,
en la candidez de los versos
que se derritieron de cursilería,
de tu piel,
la ducha
y mi llanto,
¿por qué será qué cuándo creo que ya te has ido
te regresas con fiereza a maltratarme la razón
y el olvido?
Due 27.06.12 en una noche de luna creciente, con luna de locos colgada entre algodones de nube, de hiel y azúcar.
Última edición: