WHICHAN
Poeta recién llegado
Tres fantasmas vagan juntos,
Un hombre, un niño y un anciano;
Caminan hombro con hombro taciturnos.
¿eres mi padre? Dijo el niño,
El hombre movió la cabeza de lado a lado,
El viejo miro a los dos con los ojos vidriosos
Y una mueca; como de querer hablar.
En ese momento, un espectro;
adelanto a los tres muy lentamente.
De este no se reconocía el rostro,
que enfundaba la capucha
de su inquietante y raída capa.
De pronto el niño lo cogió de la mano
y se fue con él; sin pronunciar palabra.
Así, tiempo después el hombre,
siguió en silencio al encapuchado
dejando al anciano solo.
El anciano atribulado, camina;
murmura, en voz muy baja,
recita siempre el mismo soliloquio.
De tanto en tanto, se encuentran;
frente a frente espectro y anciano,
el anciano entreabre la boca, pero no;
el espectro le posa un dedo en los labios
y dice con voz omnipresente e imperativa;
¡Calla! Anciano, soy tu demonio, tu mal;
Moro donde moraban tus recuerdos
y he de crecer hasta devorarlos todos...
Los mortales me llaman alzheimer.
Un hombre, un niño y un anciano;
Caminan hombro con hombro taciturnos.
¿eres mi padre? Dijo el niño,
El hombre movió la cabeza de lado a lado,
El viejo miro a los dos con los ojos vidriosos
Y una mueca; como de querer hablar.
En ese momento, un espectro;
adelanto a los tres muy lentamente.
De este no se reconocía el rostro,
que enfundaba la capucha
de su inquietante y raída capa.
De pronto el niño lo cogió de la mano
y se fue con él; sin pronunciar palabra.
Así, tiempo después el hombre,
siguió en silencio al encapuchado
dejando al anciano solo.
El anciano atribulado, camina;
murmura, en voz muy baja,
recita siempre el mismo soliloquio.
De tanto en tanto, se encuentran;
frente a frente espectro y anciano,
el anciano entreabre la boca, pero no;
el espectro le posa un dedo en los labios
y dice con voz omnipresente e imperativa;
¡Calla! Anciano, soy tu demonio, tu mal;
Moro donde moraban tus recuerdos
y he de crecer hasta devorarlos todos...
Los mortales me llaman alzheimer.
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