Gustavo Arroyo
Poeta asiduo al portal
A veces simplemente olvidamos
que besar es abrazar con los labios,
que la noche no siempre es oscura,
que el consejo es cosa de sabios.
A veces solamente olvidamos
que reír es dibujar sin pinceles,
que hoy no es ayer ni mañana,
que los libros son más que papeles.
A veces de pronto olvidamos
que llorar es cabalgar en el desierto,
que la luna está ahí aunque no la veamos,
que los sentimientos no nacen por injerto.
A veces sin querer olvidamos
que perdonar es incinerar sin llamas,
que caminar no asegura el destino,
que la sombra crece si crecen las ramas.
A veces por desgracia olvidamos
que morir es viajar sin itinerario,
que todos los cubos tienen seis caras,
que el mejor esfuerzo es el voluntario.
-G. Arroyo, 14/Abr./2011-
que besar es abrazar con los labios,
que la noche no siempre es oscura,
que el consejo es cosa de sabios.
A veces solamente olvidamos
que reír es dibujar sin pinceles,
que hoy no es ayer ni mañana,
que los libros son más que papeles.
A veces de pronto olvidamos
que llorar es cabalgar en el desierto,
que la luna está ahí aunque no la veamos,
que los sentimientos no nacen por injerto.
A veces sin querer olvidamos
que perdonar es incinerar sin llamas,
que caminar no asegura el destino,
que la sombra crece si crecen las ramas.
A veces por desgracia olvidamos
que morir es viajar sin itinerario,
que todos los cubos tienen seis caras,
que el mejor esfuerzo es el voluntario.
-G. Arroyo, 14/Abr./2011-