Yo ya no me masturbo.
Hubo un tiempo en que me ejercité bastante.
Usaba una bufanda, para posibilitar el roce, y el cariño.
A veces, un trapo rugoso.
Pero lo recomiendo, encarecidamente.
Y claro, involucrar al espíritu, en el encuentro sexual, posibilita una Alquimia.
O sea, el ordenamiento de ambos cónyuges. Para que no estén patas arriba.
Sino con los pies en la tierra, y la cabeza, sobre los hombros.
Ahora bien, ¿ Cómo hacemos partícipe al espíritu, de la noche de bodas ?
De esas bodas de Fígaro... Si el fantasma no aparece por las buenas, será cuestión de invocar, evocar, provocar. Que es el lema del Circo del Sol.