Once años

Susana del Rosal

Poeta que considera el portal su segunda casa


Veía nítidamente el cuerpo mutilado, con los trozos dispersos en el suelo bajo la cama y al no conseguir la cabeza seguía incansable, registrando los rincones infructuosamente. Un fuerte dolor en el pecho le dificultaba respirar. El grito preso en su garganta era asfixiante. Se doblaban sus rodillas y caía en una bruma misericordiosa que le impedía razonar. Entonces poco a poco regresaba su mente. Y era aquella mañana una más, con el mismo pan de manteca, hinchado con guarapo sin leche, antes de salir.

Afuera la calle solitaria, el transitar acostumbrado a la escuela, siempre el mismo traje lavado por las noches y alisado en las madrugadas con ese trajín amoroso de las manos cansadas, la sonrisa triste.
El deseado tarareo del mediodía anunciaba sopas milagrosas que surgían de la nada, como por magia, en aquella cocina ennegrecida donde colgaba la hilera de hallaquitas cual guirnalda fragante. Pero ella estaba consciente de las tardes, con ese temor a la ira repentina que la ingesta de alcohol suponía. Y la comida sencilla, servida con miedo, tapada callada a la espera de una cena tardía que presagiaría el ansiado sueño y significaría la paz, volaría violenta junto a los recipientes tantas veces rotos en aquel absurdo, enloquecido gesto de horror. Así empezó a desear su muerte clemente, única garantía de tranquilidad. Las ansias culpables le hicieron ocultar bajo la almohada el arma salvadora. Esa noche, cuando salió el monstruo de cara roja para despedazar a su madre en esa noria implacable, para no encontrar otra vez el piso lleno de miembros sangrantes alzó sus manos asustadas, el tembloroso llanto de sus once años liberándose del ogro que la mantenía cautiva en oscuras pesadillas. La niebla otra vez se apoderó de sus sentidos.


Y ahora, seis lustros después, en los largos pasillos, entre las batas blancas que danzan a su alrededor como fantasmas, aún sigue buscando los temidos pedazos que faltan.
 
Dramática narración la que nos expones dejando ver esa locura adonde puede llevar el maltrato a una mente joven e inocente. Impactante relato.

Unplacer.jpg
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba