¡Ay que se despereza el largo frío!
¡Ay que la voz de invierno ya despierta!
¡Ay tierra, sin rosales, sin estío!
¡Ay tierra, de blancura ya cubierta!
¡Ay día, voz eterna perseguida!
eres principio y fin de los anhelos,
etapa de angustia sobre mi erguida
que callado me acoges bajo el cielo...
Que el dorado me bese con tibieza,
que yo no soy humano, mas sí hielo,
para mostrar mi gélida pureza
en días grises y azulado velo.
¡Ay tiempo, no me restes fríos días!
por humanos he sido moldeado,
cada hora más me duele todavía
pues sé que un día, cambiará mi estado.
Es tiempo de mi tiempo, de blanco oro,
del verso desvestido del invierno
con el aliento gélido y sonoro
abrigándome bajo el sempiterno.
¡Ay día, ay sol,! no beses mi cabeza
ni tampoco subas temperatura,
que soy hielo, que soy naturaleza,
ya vendrán besos con su calentura.
Luis