marquelo
Negrito villero
He desafiado al aliento lento de las calles
He arrugado el adiós vertido en una zanja para obreros
Mal pagados y ennegrecidos con el hollín repetido de los jefes.
He visto de golpe todas las tareas en las calles
Vitoreadas por gentes amontonadas en sus pasos
Que no pueden ser sino el delirio abyecto del status
He caminado muchas horas por interminables ángulos
Cuyas sombras
Esperan ultrajar la belleza abstracta del poeta
El paseo sereno de la calma.
Ando cansado
dolido,
Trajinado
De tanto golpe en la testa.
De tanto anidar en el cemento lustroso de jóvenes mendigos.
Estoy cansado
Mi sed de lengua entregada a la sed del suelo
Cansado
Arrasado
Por el andar mundano de los coches
Por estos músculos simples
Que no golpean las llegadas.
Con todos mis pies dispuestos en retirada
Sin pisar
El dibujo soñado de los niños/
La cima que coronan las banderas
Cansado
Demolido
Y tú
Centinela del más preciado oro de tus ojos
Me dices
Que ya le sacaste la etiqueta a las demoras.
Que ya disparaste el amor contra mi espalda.
Que me esperas en el llanto emocionado de la cima.
Pero aún duermo
Con los ojos puestos en la nada...
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