Acepto la inquietud de la vigilia,
no lucho contra el peso del tormento,
la vuelvo en luz que corre y se destila,
un río que disuelve el pensamiento.
Mis ideas desfilan como un río,
se encienden, se aceleran, se desbordan,
y en su caudal se ahoga el desvarío,
la mente cede y deja que se amoldan.
La noche me regala su frontera,
mi cuerpo cae rendido y se desprende,
mis párpados se cierran sin espera,
la mente queda atenta, mas se enciende.
Y si el insomnio asalta mi camino,
lo invito a ser imagen de la rueda,
se pierde entre las sombras del destino,
y al fin me da el descanso que me queda.
no lucho contra el peso del tormento,
la vuelvo en luz que corre y se destila,
un río que disuelve el pensamiento.
Mis ideas desfilan como un río,
se encienden, se aceleran, se desbordan,
y en su caudal se ahoga el desvarío,
la mente cede y deja que se amoldan.
La noche me regala su frontera,
mi cuerpo cae rendido y se desprende,
mis párpados se cierran sin espera,
la mente queda atenta, mas se enciende.
Y si el insomnio asalta mi camino,
lo invito a ser imagen de la rueda,
se pierde entre las sombras del destino,
y al fin me da el descanso que me queda.