ecos del silencio
Poeta adicto al portal
Ay mariposa de invierno,
¿por qué tus alas tan frías?
pósate en la manos mías
a mi candil que es eterno.
Rescátame el sempiterno
verano con sus aromas,
volemos como palomas,
ya no me niegues tu mano
que engulle ese sueño ufano,
por el que apenas te asomas.
No pasees por la herida,
alúmbrame en un destello,
con tu rizado cabello
condúceme hacia la vida.
Si fui sabuesa en tu huida
debo pedirte perdón,
por rayar aquel rincón
de ese infantil presidio
donde contemplé el suicidio
del reloj por un balcón.
¿por qué tus alas tan frías?
pósate en la manos mías
a mi candil que es eterno.
Rescátame el sempiterno
verano con sus aromas,
volemos como palomas,
ya no me niegues tu mano
que engulle ese sueño ufano,
por el que apenas te asomas.
No pasees por la herida,
alúmbrame en un destello,
con tu rizado cabello
condúceme hacia la vida.
Si fui sabuesa en tu huida
debo pedirte perdón,
por rayar aquel rincón
de ese infantil presidio
donde contemplé el suicidio
del reloj por un balcón.
Última edición: