Carlos José Pedrosa Navas
Poeta recién llegado
De que sirve el orgullo cuando atado quien sabe dónde y quien sabe cómo, pues las lágrimas y los gritos no callan el suspiro, que escondido se muestra quien sabe dónde, y quien sabe cómo.
Pues atado y gritando al cielo, no hay orgullo, y de que sirve tenerlo ya, ya que he perdido todo lo que representa, pues ya no lo quiero, aún que lo sienta, de vez en cuando…
Si me sirve o no, no me interesa, pues la certeza de la rabia que representa perder dicho orgullo, es más fuerte y latente que todo lo demás, y esto lleva a esconderla, pues la rabia tampoco sirve.
A donde lleva esto y que hemos aprendido? Que el olvido es poderoso, por muy escondido que esté, pues llenarlo de alegría y parsimonia, es la mejor opción, al menos, en mi opinión.
Pues atado y gritando al cielo, no hay orgullo, y de que sirve tenerlo ya, ya que he perdido todo lo que representa, pues ya no lo quiero, aún que lo sienta, de vez en cuando…
Si me sirve o no, no me interesa, pues la certeza de la rabia que representa perder dicho orgullo, es más fuerte y latente que todo lo demás, y esto lleva a esconderla, pues la rabia tampoco sirve.
A donde lleva esto y que hemos aprendido? Que el olvido es poderoso, por muy escondido que esté, pues llenarlo de alegría y parsimonia, es la mejor opción, al menos, en mi opinión.