iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta, tu sonrisa de amapola florecida,
aroma de todos los vicios,
juega a conocerme el nombre de los desvelos,
el nombre de todos los oficios
y orificios
del cuerpo y los sueños.
Por poco y les creo a tus ojos de títere maniaco.
Por suerte siempre cargo una fotografía
para recordar donde comienza el precipicio.
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