Oropel

cipres1957

Poeta veterano en el portal
Al igual que ayer,
cuando la tarde cerró su sombrilla de estío
sobre la cabellera de un sauce. Al igual que ayer,
abrí los relámpagos que escondía mi garganta
y esputé granos de sal en los cráteres de la ausencia.
Entonces, se desgarró la piel del tiempo
cayendo sobre la recostada mugre del amor muerto,
el de las cien vidas y sus tantos poemas desilusionados.

Se han caído mis ojos;
ellos sostenían la mirada sobre tu tenso horizonte;
no hay palabras contra ello ni cuerda que sostenga
mi mano en la falda de la vida;
y caigo mientras destejo el hilo
que tantos años me llevó ordenar, punto por punto,
inexorablemente en filas de a dos,
como si el par perfecto fuese dos,
cuando es claro que siempre es uno
más un poquito de alguien, que generalmente está ausente.

No se puede abandonar una huella circular
ni desviar los pasos
fuera de un eje que rota en el centro de los ojos;
y no hay dolor en la herida ni en la cicatriz de la ausencia;
no hay vector preciso de este vacío.
Quizás la sangre y sus recuerdos sea la culpable
y se empeñe en circular como un reloj de péndulo,
dando campanadas cada golpe de lluvia.

Al igual que ayer, cuando extendí el pulgar para apagar al sol,
apareciste detrás de una nube, vestida de durazno de ámbar,
con trenzas de oropel pendiendo de uno de tus lados;
el del caroso con forma de corazón.
Al igual que ayer,
cerca de la última fila de abedules, te partí en dos.
Apenas el sol había transcurrido dos giros de su vida,
lejos de mi pulgar asesino.
 
Daniel aunque sean tristes estos versos, no sabés el placer que da leerlos y descubrir la calidad del que lo escribe, pero no es sólo eso, es la emoción sensible que se deja ver en cada letra.
besos
 
Hola amigo qué versos iluminados de ausencia, toda una paradoja.
Las imágenes son fabulosas.
¡Ha sido un placer leerte!
¡Besos, mariposas y estrellas radiantes!
 
Al igual que ayer,
cuando la tarde cerró su sombrilla de estío
sobre la cabellera de un sauce. Al igual que ayer,
abrí los relámpagos que escondía mi garganta
y esputé granos de sal en los cráteres de la ausencia.
Entonces, se desgarró la piel del tiempo
cayendo sobre la recostada mugre del amor muerto,
el de las cien vidas y sus tantos poemas desilusionados.

Se han caído mis ojos;
ellos sostenían la mirada sobre tu tenso horizonte;
no hay palabras contra ello ni cuerda que sostenga
mi mano en la falda de la vida;
y caigo mientras destejo el hilo
que tantos años me llevó ordenar, punto por punto,
inexorablemente en filas de a dos,
como si el par perfecto fuese dos,
cuando es claro que siempre es uno
más un poquito de alguien, que generalmente está ausente.

No se puede abandonar una huella circular
ni desviar los pasos
fuera de un eje que rota en el centro de los ojos;
y no hay dolor en la herida ni en la cicatriz de la ausencia;
no hay vector preciso de este vacío.
Quizás la sangre y sus recuerdos sea la culpable
y se empeñe en circular como un reloj de péndulo,
dando campanadas cada golpe de lluvia.

Al igual que ayer, cuando extendí el pulgar para apagar al sol,
apareciste detrás de una nube, vestida de durazno de ámbar,
con trenzas de oropel pendiendo de uno de tus lados;
el del caroso con forma de corazón.
Al igual que ayer,
cerca de la última fila de abedules, te partí en dos.
Apenas el sol había transcurrido dos giros de su vida,
lejos de mi pulgar asesino.


Cipres
fascinada con tu pluma profundamente hermosa
y también inmensamente triste
Encantada de leerte
Estrellas y un abrazo
Ana
 
cargaste tu pluma con tinta de pasión melancólica en estos excelentes versos Daniel...
una vez más admirando tu excelencia poética.

desde Santiago hasta Cordoba un enorme abrazo

Ramiro
 
Me dejaste sin palabras Daniel, lo sentí como la hoja de un diario íntimo, cuando uno mira para atrás y escribe lo que hasta ahora ha acontecido...
Bellísimo!
Besos mi melancólico amigo.
 
excetente poema...como siempre
saludote
 
Al igual que ayer,
cuando la tarde cerró su sombrilla de estío
sobre la cabellera de un sauce. Al igual que ayer,
abrí los relámpagos que escondía mi garganta
y esputé granos de sal en los cráteres de la ausencia.
Entonces, se desgarró la piel del tiempo
cayendo sobre la recostada mugre del amor muerto,
el de las cien vidas y sus tantos poemas desilusionados.

Se han caído mis ojos;
ellos sostenían la mirada sobre tu tenso horizonte;
no hay palabras contra ello ni cuerda que sostenga
mi mano en la falda de la vida;
y caigo mientras destejo el hilo
que tantos años me llevó ordenar, punto por punto,
inexorablemente en filas de a dos,
como si el par perfecto fuese dos,
cuando es claro que siempre es uno
más un poquito de alguien, que generalmente está ausente.

No se puede abandonar una huella circular
ni desviar los pasos
fuera de un eje que rota en el centro de los ojos;
y no hay dolor en la herida ni en la cicatriz de la ausencia;
no hay vector preciso de este vacío.
Quizás la sangre y sus recuerdos sea la culpable
y se empeñe en circular como un reloj de péndulo,
dando campanadas cada golpe de lluvia.

Al igual que ayer, cuando extendí el pulgar para apagar al sol,
apareciste detrás de una nube, vestida de durazno de ámbar,
con trenzas de oropel pendiendo de uno de tus lados;
el del caroso con forma de corazón.
Al igual que ayer,
cerca de la última fila de abedules, te partí en dos.
Apenas el sol había transcurrido dos giros de su vida,
lejos de mi pulgar asesino.


He buscado la musica para escucharla y no la encontré, pero estoy humeda por tus bellas pálabras mojadas,
mis estrellas para tu forma de escribir, y mi reputación, Mona Lisa

Siempre he sido dos mitades,
una mitad he sido yo,
la otra...
la que lo intenta
 
Versos tristes amigo y bien llenos de melancolía,
porque tener que destejer lo tejido siempre produce
esa sensación de perdido aquello que con tanto amor
ordene dentro de mi vida, tristes como digo,
pero a su vez hermosos y con una gran fluidez que
hace que te recrees en su lectura.


Quizás la sangre y sus recuerdos sea la culpable
y se empeñe en circular como un reloj de péndulo,
dando campanadas cada golpe de lluvia.


Quizás así sea amigo, ¡¡Quizás!!
Reputo este maravilloso poema y dejo estrellas para
que sigan iluminando tu pluma.

Te dejo besitos que reconforten tristezas.
 
Mi querido amigo! es que todo lo ves con la mitad de tu mirada, la otra mitad tiene que reunirse con vos en algùn momento. Asì ya no desearas partirla en dos cerca de los arbolitos. Vuelve a tejer amigo, y sigue haciendo pares que son lo mas bonito.
Tus versos son una serenata de amor sin guitarras, las traerà ella, ya veras.
Un abrazo y todas las estrellas que te caben en las manos...
 
Melancolia dulce que se confabula en el cascaron de los recuerdos. Para ello la naturaleza ofrece esa geometria organizada que se desgarra entre un sentimiento casi vagabundo y que meces en los significados instantes de un sentimiento anudado por aquel charco de luz. besos desde el alma, felicidades, luzyabsenta

Todo está en la naturaleza; la melancolía es como el verde que la cubre. Gracias estimado poeta por tus generosas palabras.

Saludos.
 
He buscado la musica para escucharla y no la encontré, pero estoy humeda por tus bellas pálabras mojadas,
mis estrellas para tu forma de escribir, y mi reputación, Mona Lisa

Siempre he sido dos mitades,
una mitad he sido yo,
la otra...
la que lo intenta

La música está en vos, si no brotó en este poema es que sin dudas no la despierta. Gracias Mona por acercarte.

Saludos.
 
Versos tristes amigo y bien llenos de melancolía,
porque tener que destejer lo tejido siempre produce
esa sensación de perdido aquello que con tanto amor
ordene dentro de mi vida, tristes como digo,
pero a su vez hermosos y con una gran fluidez que
hace que te recrees en su lectura.


Quizás la sangre y sus recuerdos sea la culpable
y se empeñe en circular como un reloj de péndulo,
dando campanadas cada golpe de lluvia.


Quizás así sea amigo, ¡¡Quizás!!
Reputo este maravilloso poema y dejo estrellas para
que sigan iluminando tu pluma.

Te dejo besitos que reconforten tristezas.


Todo sucede por algo mi estimada amiga; gracias por tus palabras, son remanso suave.

Un abrazo con cariño.
 
Mi querido amigo! es que todo lo ves con la mitad de tu mirada, la otra mitad tiene que reunirse con vos en algùn momento. Asì ya no desearas partirla en dos cerca de los arbolitos. Vuelve a tejer amigo, y sigue haciendo pares que son lo mas bonito.
Tus versos son una serenata de amor sin guitarras, las traerà ella, ya veras.
Un abrazo y todas las estrellas que te caben en las manos...

Gracias amiga y te recuerdo que en nuestro país la expresión casi vulgar "partir en dos" significa te hice el amor con excesivo deseo.

Un abrazo y gracias por tu serenata.
 
Al igual que ayer,
cuando la tarde cerró su sombrilla de estío
sobre la cabellera de un sauce. Al igual que ayer,
abrí los relámpagos que escondía mi garganta
y esputé granos de sal en los cráteres de la ausencia.
Entonces, se desgarró la piel del tiempo
cayendo sobre la recostada mugre del amor muerto,
el de las cien vidas y sus tantos poemas desilusionados.

Se han caído mis ojos;
ellos sostenían la mirada sobre tu tenso horizonte;
no hay palabras contra ello ni cuerda que sostenga
mi mano en la falda de la vida;
y caigo mientras destejo el hilo
que tantos años me llevó ordenar, punto por punto,
inexorablemente en filas de a dos,
como si el par perfecto fuese dos,
cuando es claro que siempre es uno
más un poquito de alguien, que generalmente está ausente.

No se puede abandonar una huella circular
ni desviar los pasos
fuera de un eje que rota en el centro de los ojos;
y no hay dolor en la herida ni en la cicatriz de la ausencia;
no hay vector preciso de este vacío.
Quizás la sangre y sus recuerdos sea la culpable
y se empeñe en circular como un reloj de péndulo,
dando campanadas cada golpe de lluvia.

Al igual que ayer, cuando extendí el pulgar para apagar al sol,
apareciste detrás de una nube, vestida de durazno de ámbar,
con trenzas de oropel pendiendo de uno de tus lados;
el del caroso con forma de corazón.
Al igual que ayer,
cerca de la última fila de abedules, te partí en dos.
Apenas el sol había transcurrido dos giros de su vida,
lejos de mi pulgar asesino.
Melancolia dulce que se confabula en el cascaron de los recuerdos.
Para ello la naturaleza ofrece esa geometria organizada que se
desgarra entre un sentimiento casi vagabundo y que meces en los
significados instantes de un sentimiento anudado por aquel charco
de luz. besos desde el alma, felicidades, luzyabsenta
 

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