“Es un relato de huesos heridos,
amargas circunstancias e interminables trajes...”
-Desespediente-
Pablo Neruda
Es mi sueño en el que habito
desnudo de cuidados.
Es la nube redentora mi frío habitáculo
sin forma ni futuro.
Como en un diorama voluble
represento mi hoy y mis pasados
en escenarios de oropeles deshabitados.
De aquella lejana nube
con alma de espejos vacíos
fueron naciendo tormentas
y aquellos espejos vírgenes
ocupados audazmente por locos
o por soldados.
Extendí bajo árboles abruptos
blando césped
para mis juegos de amor.
Compartí con aves y piedras
los adornos naturales
del musgo y los colores sexuales.
En aquel lejano paraíso
fui feliz
¿Fui feliz?
Interludio de ausencias iniciales.
Compartí los espejos
con los feroces soldados
y con renqueantes iconos
de algún ignoto pasado.
Travesía adolescente
de un Valle de Josafat
o de incógnitos mares lunares.
Compartí mi escaso pan
con las aves del amanecer
que me ladraban a cambio.
Eso era posible en la vorágine
de las calles y los muelles de descarga.
Escenarios a su vez
de oropeles deshabitados.
Orgullosamente erecto
me debatía entre las fieras del abismo
tan abajo
tan abajo…
El eco de músicas fetales
me atraía más abajo todavía
donde ya no había luz
para contemplar
mi hermosura en los espejos
mi hermosura de Narciso
sin fuente ni misterios.
Y mi diorama seguía permeando
pequeñas eternidades.
Conocí lechos de plumas
que crujían
-tan livianos-
bajo el peso de mis lujurias.
Entre cálidas carnes como sedas
entre cabellos undosos
entre sábanas sedosas como carne juvenil
no fui yo su mejor y más preclaro cliente.
Como una nube silenciosa
que atravesaba los mares
me deshice en lágrimas
que eran lluvias o tal vez sueños.
Una vez más
mi escenario fue de oropeles deshabitados.
Desde este último repecho
donde contemplo
mi más bello atardecer
comprendo que no me queda tiempo
para habitar los antiguos oropeles
ni sabiduría para en oro transformarlos.
Se cumplirá el designio inexorable
previsto para mí por los dioses.
Mi vida y mi muerte
habrán sido
representadas
entre deshabitados oropeles.
Qué gran cómico pierde el mundo...
Ilust.: O. Sanmartin . Diorama.
(De Pinterest)
amargas circunstancias e interminables trajes...”
-Desespediente-
Pablo Neruda
Es mi sueño en el que habito
desnudo de cuidados.
Es la nube redentora mi frío habitáculo
sin forma ni futuro.
Como en un diorama voluble
represento mi hoy y mis pasados
en escenarios de oropeles deshabitados.
De aquella lejana nube
con alma de espejos vacíos
fueron naciendo tormentas
y aquellos espejos vírgenes
ocupados audazmente por locos
o por soldados.
Extendí bajo árboles abruptos
blando césped
para mis juegos de amor.
Compartí con aves y piedras
los adornos naturales
del musgo y los colores sexuales.
En aquel lejano paraíso
fui feliz
¿Fui feliz?
Interludio de ausencias iniciales.
Compartí los espejos
con los feroces soldados
y con renqueantes iconos
de algún ignoto pasado.
Travesía adolescente
de un Valle de Josafat
o de incógnitos mares lunares.
Compartí mi escaso pan
con las aves del amanecer
que me ladraban a cambio.
Eso era posible en la vorágine
de las calles y los muelles de descarga.
Escenarios a su vez
de oropeles deshabitados.
Orgullosamente erecto
me debatía entre las fieras del abismo
tan abajo
tan abajo…
El eco de músicas fetales
me atraía más abajo todavía
donde ya no había luz
para contemplar
mi hermosura en los espejos
mi hermosura de Narciso
sin fuente ni misterios.
Y mi diorama seguía permeando
pequeñas eternidades.
Conocí lechos de plumas
que crujían
-tan livianos-
bajo el peso de mis lujurias.
Entre cálidas carnes como sedas
entre cabellos undosos
entre sábanas sedosas como carne juvenil
no fui yo su mejor y más preclaro cliente.
Como una nube silenciosa
que atravesaba los mares
me deshice en lágrimas
que eran lluvias o tal vez sueños.
Una vez más
mi escenario fue de oropeles deshabitados.
Desde este último repecho
donde contemplo
mi más bello atardecer
comprendo que no me queda tiempo
para habitar los antiguos oropeles
ni sabiduría para en oro transformarlos.
Se cumplirá el designio inexorable
previsto para mí por los dioses.
Mi vida y mi muerte
habrán sido
representadas
entre deshabitados oropeles.
Qué gran cómico pierde el mundo...
Ilust.: O. Sanmartin . Diorama.
(De Pinterest)