Marcos Estrada
Poeta recién llegado
Una orquesta y una muerte de corazón destruido
De los trombones y clarinetes tu sonar se ha ido
Puedes irte sin más alivio
De la cortina roja ya se ha de beber el vino
Tu muerte en vano de mí ser aliviado
De la oscura noche ese silbido nocturno me ha dado
Tomé aquel cuchillo de la cocina
Te apuñalé tantas veces como mi mente quería
Una vez más miré tus ojos
Que ya sin color superé tu congojo
En el largo letargo te miré en aquel arroyo
La corriente del río te depositaria sin más rollo
Una vez di todo por ti y te lo agradezco
La daga del corazón la clavaste aunque no te pertenezco
Te odio aunque no quieras
No quiero más pedir que a ti nadie te quiera
Una vez me dijiste que sólo querías algo vacío
Parece que se llama amistad te oí decir con regocijo
No te culpo por tener esa mirada y esa sonrisa
Pero aquella hizo que mi vida se hiciera trizas
Debo recoger aquellos pedazos del corazón herido
Juntarlos otra vez y el latir volver ser oído
No veo ni una pisca de arrepentimiento
Tu solicitud de perdón jamás la aceptaré y no te miento
¿Seré yo señor?, el cielo quizás me ha escuchado
Tu catolicísimo nunca combinará con mi agnosticismo
Quizás tú puedas ser un ser alado
Pero yo no, sólo al infierno en llamas me llevará tu cristianismo
Un caramelo pudiste ser
Pero en el teatro sólo una escena de muerte tal vez
En la escena acostado el hombre herido
Y tú de pie estando te reías de su cariño
Tu minúsculo ego de pronto lo hice subir
Se subió como la espuma de mi cerveza mal servida
Me la tomé tan rápido y tan fría que de pronto a mi cabeza venías
El mareo es momentáneo igual que ese recuerdo tuyo que de pronto venía
Aun así más de una escena del teatro querías
Pasamos a ser un acto, conjunto de escenas decías
Yo tan sólo quería un dialogo sincero
Pero tú insististe en tener tu ego hasta el cuello
De nada sirvieron las dádivas y el cariño
Si sólo mirabas eso, materialista pequeña cariño
Tú sólo has perdido lo que podría haberte dado
Si en el futuro lo descubres, te felicito porque ya se lo habrán quedado
Ahora que cambie y ya no tomo vino
Tomaré un whisky a las rocas con dos dedos servidos
Lo tomaré al seco, sin hielo para tener un pequeño desvelo
Aprovecharé de leer así me baja un poco el sueño
Un día te dije a la cara lo que pensaba
Y tu una pequeña sonrisa de tu rostro esbozabas
Fue difícil, lo recitabas
Claro, si el cariño sincero aun así nunca lo mirabas
Te voy a recordar con un pequeño aforismo
Que nadie está libre de obtener un pesimismo
Sería la peor respuesta que un día te darían
Yo ya llevo cuatro de las mismas cargando en mis ojos sin que aquellas se atrevían
Hasta preguntaba al cielo si la felicidad algún día en mis brazos caería
Por ahora lee que algún día lo necesitarías
Como una bandada de pájaros se alejan
Las últimas escenas de la obra se asemejan
Al salir del teatro, que aún no sucede
Las trompetas y las flautas a mi muerte anteceden
Nunca sabré si resucitaré
Sólo ahora sé que estoy muerto otra vez
Mi agnosticismo gratamente no me llevó al infierno
Pero eres tú la que veo que se está quemando por dentro
Un lado te veo blanca y al otro te veo negro
Es tan caro el precio del amor, agradece por todo lo que debo
La tonada final encaminada de violines
Hace que la muerte más amena la olvide
Apuñalé a San Pedro, pensé en invitarte al cielo
Pero le quites las llaves y no quiero que entres, no te mereces el cariño eterno.
De los trombones y clarinetes tu sonar se ha ido
Puedes irte sin más alivio
De la cortina roja ya se ha de beber el vino
Tu muerte en vano de mí ser aliviado
De la oscura noche ese silbido nocturno me ha dado
Tomé aquel cuchillo de la cocina
Te apuñalé tantas veces como mi mente quería
Una vez más miré tus ojos
Que ya sin color superé tu congojo
En el largo letargo te miré en aquel arroyo
La corriente del río te depositaria sin más rollo
Una vez di todo por ti y te lo agradezco
La daga del corazón la clavaste aunque no te pertenezco
Te odio aunque no quieras
No quiero más pedir que a ti nadie te quiera
Una vez me dijiste que sólo querías algo vacío
Parece que se llama amistad te oí decir con regocijo
No te culpo por tener esa mirada y esa sonrisa
Pero aquella hizo que mi vida se hiciera trizas
Debo recoger aquellos pedazos del corazón herido
Juntarlos otra vez y el latir volver ser oído
No veo ni una pisca de arrepentimiento
Tu solicitud de perdón jamás la aceptaré y no te miento
¿Seré yo señor?, el cielo quizás me ha escuchado
Tu catolicísimo nunca combinará con mi agnosticismo
Quizás tú puedas ser un ser alado
Pero yo no, sólo al infierno en llamas me llevará tu cristianismo
Un caramelo pudiste ser
Pero en el teatro sólo una escena de muerte tal vez
En la escena acostado el hombre herido
Y tú de pie estando te reías de su cariño
Tu minúsculo ego de pronto lo hice subir
Se subió como la espuma de mi cerveza mal servida
Me la tomé tan rápido y tan fría que de pronto a mi cabeza venías
El mareo es momentáneo igual que ese recuerdo tuyo que de pronto venía
Aun así más de una escena del teatro querías
Pasamos a ser un acto, conjunto de escenas decías
Yo tan sólo quería un dialogo sincero
Pero tú insististe en tener tu ego hasta el cuello
De nada sirvieron las dádivas y el cariño
Si sólo mirabas eso, materialista pequeña cariño
Tú sólo has perdido lo que podría haberte dado
Si en el futuro lo descubres, te felicito porque ya se lo habrán quedado
Ahora que cambie y ya no tomo vino
Tomaré un whisky a las rocas con dos dedos servidos
Lo tomaré al seco, sin hielo para tener un pequeño desvelo
Aprovecharé de leer así me baja un poco el sueño
Un día te dije a la cara lo que pensaba
Y tu una pequeña sonrisa de tu rostro esbozabas
Fue difícil, lo recitabas
Claro, si el cariño sincero aun así nunca lo mirabas
Te voy a recordar con un pequeño aforismo
Que nadie está libre de obtener un pesimismo
Sería la peor respuesta que un día te darían
Yo ya llevo cuatro de las mismas cargando en mis ojos sin que aquellas se atrevían
Hasta preguntaba al cielo si la felicidad algún día en mis brazos caería
Por ahora lee que algún día lo necesitarías
Como una bandada de pájaros se alejan
Las últimas escenas de la obra se asemejan
Al salir del teatro, que aún no sucede
Las trompetas y las flautas a mi muerte anteceden
Nunca sabré si resucitaré
Sólo ahora sé que estoy muerto otra vez
Mi agnosticismo gratamente no me llevó al infierno
Pero eres tú la que veo que se está quemando por dentro
Un lado te veo blanca y al otro te veo negro
Es tan caro el precio del amor, agradece por todo lo que debo
La tonada final encaminada de violines
Hace que la muerte más amena la olvide
Apuñalé a San Pedro, pensé en invitarte al cielo
Pero le quites las llaves y no quiero que entres, no te mereces el cariño eterno.