Conversábamos sobre hojas blancas
Tú apenas tocabas imperceptiblemente
la taza pintada con el rojo de los labios.
Te alcancé una sonrisa que se caía de mi boca.
Luego aroma encendida; negra; espumante
(Afrodisíaco sudor de locura)
Lloró el teléfono del recuerdo en lo más íntimo
La lluvia sin nombrar se dejaba de nuevo sobre el techo,
sobre la caoba iluminada de tu pelo
Y la ciudad no era más que un apartado rincón
de tu cuerpo, mi refugio.
No quiero decir que tus ojos, dos anillos diamantinos
luminosos, rompieron la soledad de mi mundo,
y un iris de Morfeo bordeó con sombras el día.
La lluvia seguía ahora sobre tu cama,
sobre tu voz tendida en mi memoria,
se dormía en tus pezones de cera,
en mi boca desgranada.
Tronó vulgar el metódico reloj
y envejecí en segundos.[/QUOTE]
Ángel Virgilio.
Asi hay días en los que la tristeza
profunda del momento nos envejece
la piel y el alma.
Estrellas a tu bella pluma.
abracitos.
Ana